HAY QUE SALVAR A LOS PUEBLOS, NO A LOS BANCOS!!!
1.- LA “TRAGEDIA GRIEGA” EN EUROPA Y EEUU.
Durante treinta “gloriosos” años el Paraíso encontró en Europa su residencia en la Tierra. En las laboriosas décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial los gobiernos de Europa occidental echaron las bases de un tipo de Estado que garantizara a sus ciudadanos salud y educación gratuita en un contexto de pleno empleo, alto consumo y derechos laborales amplios y seguros, con vacaciones pagas, menos horas de trabajo y edades de retiro cada vez más bajas para recibir jubilaciones más altas.
Este Estado de Bienestar fue siempre visto desde Washington como un modelo inviable. Antiguos resentimientos volvieron a aflorar desde el crack y el crash de 2008 entre Europa y Estados Unidos. Entre un continente que logró crecer en la segunda posguerra mundial hasta formar primero un Mercado Común y después una Unión que erigió a los países miembros en obligados modelos de Estado de Bienestar, y una nación americana que hizo de la renuencia a regular mercados libres y proveer servicios sociales gratuitos a sus ciudadanos, una premisa de su crecimiento económico.
A casi cuatro años del estallido de la crisis financiera en esos países, pareciera que los economistas argentinos del saber convencional han olvidado sus causas. No se aburren de reiterar la misma cantinela, similar a la conmovedora militancia de ciertos periodistas, convocados para repetir el discurso de la necesidad del ajuste, solapado en el término “desequilibrios” para eludir esa palabra que hoy en nuestro país es impopular. El camino del ajuste no sólo ha fracasado en Argentina sino que está mostrando su inviabilidad para rescatar de la crisis a las potencias mundiales.-
La crisis se debió a la desregulación de un sistema financiero cada vez más desligado de la producción y a una desigualdad creciente en la distribución del ingreso que llevó a que muchas familias se endeudaran más allá de lo que podían pagar. Pero como los Estados rescataron al sector bancario y sus ingresos disminuyeron por la recesión, la deuda pública aumentó fuertemente en EEUU y Europa durante 2009 - 2011. La prioridad pasó a ser el ajuste fiscal, mediante la disminución del gasto público.-
El ajuste y la reducción salarial prolonga el estancamiento económico, esto redunda en menores ingresos fiscales y nunca se alcanza la “consolidación fiscal” que tantos sacrificios demandara. Como sucedió en América latina durante la crisis de la deuda, se introducen reformas estructurales cuestionables bajo la presión de los acreedores, en este caso los propios bancos europeos, el BCE y el FMI. En definitiva, lo que se ataca es un efecto de la crisis (el deterioro fiscal) y no sus causas. Se abandona un modelo de crecimiento con bienestar, quedándose sin bienestar y sin crecimiento.-
2.- EL ESTADO NEOLIBERAL ES UN “ESTADO ENDEUDADO”.
Los suramericanos sabemos que cuando se ajusta para reducir el “déficit fiscal”, la recaudación siempre cae más que el gasto, aumentando el déficit y el desempleo. Los programas de ajuste en Europa van acompañados de privatizaciones y desregulación del mercado de trabajo, que son las mismas medidas que inspirara aquende los mares el Consenso de Washington, reformas estructurales de cuño neoliberal que no resuelven los problemas. La experiencia en la década del 30 fue clarísima en el sentido en que cuando la economía real se deteriora de tal manera que provoca reacciones sociales profundas, se desmoronan los elementos que sustentan el andamiaje de las políticas ortodoxas.-
El economista Joseph Stiglitz afirma que esas políticas llevan al estancamiento y se necesitan más planes de estímulo fiscal para recuperar el crecimiento y alcanzar menores niveles de desempleo en EEUU y Europa. Se puede inyectar más recursos al Fondo de Estabilidad Financiera Europeo o emitir eurobonos. ”… La mejor forma para enfrentar esos déficit es con mayor gasto, la austeridad va en la dirección contraria. La economía se desacelera, luego entra en recesión y finalmente termina con depresión…El problema es el déficit de empleo que hay…”. El economista confirma que la mejor forma para enfrentar la crisis es crear puestos de trabajo.-
El premio nobel de economía destacó además el desempeño de los “países emergentes” y señalo que Argentina debe profundizar la industrialización, ya que “los commodities no alcanzan para el desarrollo”, así como fortalecer el mercado interno. Los argentinos supimos que había vida después del default y después de abandonar un sistema de tipo de cambio fijo, pero que es muy difícil volver a unir un huevo revuelto. “El euro es una muy buena iniciativa, y no creo que sea necesario que ningún país europeo lo abandone” concluye el economista.
Confirma Stiglitz que los países como Argentina tienen que diversificar sus estructuras productivas e invertir en sectores de alta tecnología, comprender la importancia de un estímulo keynesiano bien diseñado para apuntalar la economía y garantizar que el desempleo no se dispare. Argentina enfrenta, como muchos países emergentes, el desafío de controlar la inflación en un mundo en recesión. El foco excesivo de los bancos centrales en controlar la inflación es un error, pero también es un error ignorar el fenómeno. La estabilidad financiera, el crecimiento y el empleo también tienen que formar parte de sus objetivos, porque “La baja inflación no asegura el crecimiento sostenido..”.
Fracasó la “teoría económica tradicional” que sostiene “…que no era necesaria la regulación, que los mercados eran eficientes por su cuenta o que la baja inflación era suficiente para garantizar un sendero de crecimiento. La macroeconomía no se autorregula y no conduce al pleno empleo..Si los modelos no contemplan a los bancos entonces no existe el crédito… El problema principal es la creciente desigualdad, esa situación disminuye la demanda agregada y la brecha que se generó fue cubierta por una burbuja bancaria de consumo artificial que impulso la inestabilidad.. La agenda de la economía neoliberal ignoró esto y pensaba que alcanzaba con aumentos de productividad…”.-
Hace casi 5 años aparecieron los primeros síntomas de la actual crisis financiera internacional. El 24 de julio de 2007 el derrumbe de la Bolsa de Nueva York arrastró en una debacle sin precedentes a los mercados de todo el mundo. Ese día fue bautizado como “martes negro” recordando aquel “jueves negro”, 24 de Octubre del año 1929, que inauguró la crisis capitalista más grande que la historia había conocido. Aquel derrumbe dio inicio a la Gran depresión que duró una década y solo se terminaría de resolver con la Segunda Guerra Mundial y el poder “reactivador” que ejerce sobre la economía la destrucción a gran escala. La actual lleva un lustro.
Aquella crisis del ‘29 abrió paso a nuevos teóricos como John Maynard Keynes, que reconoció que el mercado no sería capaz de crear, por sus propios medios, una “demanda efectiva”. Hoy, como entonces, la realidad puso de relieve las grandes falencias de las teorías económicas dominantes encarnadas en las recetas del Consenso de Washington, promovidas entusiastamente por el FMI y en la Provincia de Salta por el “ jucarismo” durante 12 años de gestión gubernamental.-
En los albores del derrumbe eran los bancos quienes estaban amenazados con la quiebra, por sus altos niveles de insolvencia y la “toxicidad” de sus carteras de créditos. Sin embargo, con la excepción de Lehman Brothers, los bancos fueron salvados por los Estados que, bajo diversas formas, inyectaron dinero para evitar quiebras en cadena que, a su vez, impactaran en la economía real. Bancos que tenían que haber desaparecido de la faz de la tierra, que con las subprimes hicieron negocios que les resultaron muy rentables, a la hora de afrontar las pérdidas, el Estado los salvó estatizando las deudas truchas.-
Una parte significativa de la deuda está en manos de bancos previamente rescatados. Al generar endeudamiento público para el salvataje a la banca privada mediante la emisión de bonos, estos luego son adquiridos por los mismos bancos, a los que se les acaba devolviendo el dinero que antes se les ha prestado. Como ocurriera en la Argentina, está cuestionada la propia legitimidad de la deuda contraída. La Auditoría de la Deuda de Grecia confirma que los intereses abonados en las últimas dos décadas suponen más del 200% de la deuda griega actual y habría empeorado con los planes de rescate. Hace dos años la deuda griega representaba el 115% del PBI, mientras que en 2012 alcanzaría el 189%.-
Acorralados por la crisis fiscal y el peso creciente de sus pasivos sobre el PBI, y por exigencia de sus acreedores, los gobiernos impusieron paquetes de ajuste sobre los sectores populares, fundamentalmente en lo que se refiere al desmantelamiento del Estado de Bienestar. Pese al salvataje estatal, la mayoría de los bancos tienen un alta exposición de su cartera en títulos soberanos de esos estados quebrados. Alemania, por ejemplo, investigó la solvencia de la mitad de sus bancos, y concluyó que su exposición a la deuda europea es 32 veces el valor de sus capitales.-
Para Héctor Valle, “…es una especie de corralito que busca sacarle al banco todos los activos tóxicos. La mayoría de los bancos todavía contabiliza los activos griegos que tienen en su poder a valor nominal, si lo hicieran al valor real muchos quebrarían…”. Todo el movimiento fenomenal de emisión fue dirigido al sector financiero, que nunca aumentó su capacidad de préstamo, sino que se concentró en adquirir los recursos de otros bancos en peores condiciones o quebrados. Actualmente el sistema financiero internacional está más concentrado que antes de la crisis y por lo tanto con mayor peso político-económico.-
En los EEUU y en Europa los desmanes del sector financiero fueron siempre auspiciados desde el Estado. Han sido economías de crecimiento liderado por el endeudamiento del sector privado. Ahora desmantelarán el Estado de Bienestar, lo poco que quedaba de la cobertura social. La amenaza de default encubrió una política de ajuste fiscal. Los grandes perdedores fueron los trabajadores y el proyecto euro. A los bancos no les interesa cuánto debe cada país, sino que puedan pagar los intereses y de ahí las exigencias de los ajustes. El Banco Central Europeo es una entidad cooptada por el sector financiero; se niega a prestarle dinero a los Estados miembros, pero sí lo hace, y con absoluta liberalidad, a la Banca Privada, convirtiendo a los primeros en prisioneros de la segunda.-
La nueva realidad socioeconómica refleja el desequilibrio de las relaciones de poder producidas en el mundo después de la caída del Muro de Berlín. “La extinta Unión Soviética desempeñaba un papel armonizador en las relaciones de poder entre el capital y el trabajo en el mundo capitalista de post Segunda Guerra Mundial. Con su derrumbe se legitimó el cuerpo de reglas del capitalismo más duro”. Quien afirma esto, el economista Mariano Beristain analiza que el concepto de “economía social de mercado”, encarnado por la socialdemocracia europea, estuvo históricamente asociado con el temor a la diseminación del ideario ruso en el mundo capitalista. El bloque soviético actuaba como contrapeso, era la competencia que hoy la economía de mercado no tiene. Este “capitalismo sin contrapesos” del Siglo XXI dio lugar a la hegemonía de las finanzas sobre la producción.-
3.- EL “ANARCOCAPITALISMO”
Con el desarrollo de las nuevas tecnologías y la apertura irrestricta de los mercados financieros (impulsado por el trabajo ideológico del FMI) se privilegió el movimiento de capitales por sobre las inversiones en bienes y servicios. En el año 1971 cerca del 90% del financiamiento era destinado al comercio y las inversiones de largo plazo y un 10% era especulativo. En los últimos años las proporciones son inversas. La monetarización de la economía capitalista es la esencia de la especulación financiera. La monetarización como modelo se encuentra en las antípodas del sistema de bienestar.-
Asimismo se generaron alianzas de los capitales especulativos con los negocios tradicionales que garantizaron altas tasas de retorno al capital. Se bosquejaron con el petróleo y el oro en los años ’70 y posteriormente se extendieron a todos los commodities, especialmente los alimenticios como la soja, el trigo y el maíz .Esta instrumentación política se instaló con la Revolución Conservadora de los ’80, con Reagan en los EEUU, Margaret Thatcher en Inglaterra y en Argentina con la dictadura cívico-militar de 1976 y las “democracias frágiles” que le continuaron hasta la hecatombe de 2001.-
La monetarización se tradujo en la transferencia de una enorme cantidad de recursos - sólo en los EEUU el sector financiero recibió 579 mil millones de dólares- del sector público al privado, fundamentalmente financiero. En los EEUU el 1% de los más ricos está acaparando el 25% de los ingresos cuando, a mediados de los años ’80, se llevaban el 12%. El FMI, el BCE y la UE privilegiaron el rescate de los bancos y desecharon el apoyo a los sectores productivos y las economías nacionales.-
4.-“SOBERANIA SIGNIFICA TOMAR EL CONTROL DE NUESTRO DINERO”(consigna del movimiento de indignados Occupy Wall Street)
El economista del Plan Fénix, Abraham Gak, cree “que el único freno a esta estrategia mundial en los países centrales es la reacción popular”. La principal analogía entre algunos países europeos y la Argentina se verifica en el terreno de la insubordinación popular. Hace 10 años la rebelión argentina frenó el ajuste sistemático del neoliberalismo, frustró el programa deflacionario y bloqueó la dolarización. En los años ’90, el aumento real del PBI en la región suramericana fue solo del 1% durante toda la década.-
La generalización de la acción popular en los países centrales es el mejor antídoto contra la pasividad de las dirigencias políticas liberales, socialdemócratas y contra las campañas racistas que promueve la derecha. En nuestro país, el gran desafío de Cristina es aprovechar su legitimidad popular para enviar al Congreso proyectos de ley que permitan afianzar la institucionalidad democrática y la autoridad del Estado sobre los mercados, que profundicen el modelo productivo y la equidad en la distribución del ingreso. El proyecto de modificación de la Ley de Entidades Financieras procesista-neoliberal, ya tiene estado parlamentario. Señores diputados a las cosas!!!
En Argentina existe una puja interna entre dos sectores. Los que quieren que nos amiguemos con el FMI y con los bancos para que tengamos, por un lado “condicionalidades” y, por el otro, pagándole al Club de París, acceso al crédito internacional. Frente a eso está nuestra posición que quiere “vivir con lo nuestro”; sabemos que “conservar soberanía” es la condición necesaria para el desarrollo económico y social. En el mundo globalizado, los únicos países sustentables son los que controlan soberanamente sus propios recursos. “Profundizar el modelo” significa canalizar el ahorro interno y no tomar deuda.-
“Los indignados también son un asunto nuestro” nos dice José Nun. Hay que cambiar las reglas de juego y para cambiarlas se necesita que prospere la insubordinación popular, como en Argentina. De lo contrario, la amenaza del ascenso al poder de sectores ultraconservadores de derecha, como en España, se traducirá en ajustes draconianos terribles. Esto haría que Europa y EEUU ingresaran en un largo período de estancamiento, como cuanto estalló la burbuja en Japón en 1990, un país que 21 años después todavía no se repuso.-
Los argentinos estamos aprendiendo, como afirma Eduardo Galeano,”.. que lo importante es confirmar que el planeta está dividido entre los indignos y los indignados. En un mundo que obliga a la indignidad, neutral no se puede ser…”.- Nicolás R. Juárez Campos
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