NESTOR KIRCHNER: EL PRESIDENTE MILITANTE (por Nicolás Roberto Juárez Campos -miembro fundador del GRUPO YATASTO-)


1.- Afirmaba Leopoldo Marechal que “…el hombre, por el solo hecho de vivir, es un ser comprometido ya desde su nacimiento hasta su muerte…” y que su compromiso político tenía una base religiosa.  Aseguraba el poeta nacional: “…Se me impuso la doble y complementaria lección crítica del amor fraternal y la condenación del rico en tanto que su pasión acumulativa trastorna el orden en la distribución asignado tan admirablemente a la Providencia en el Sermón de la Montaña….”.

Desde estos argumentos Marechal explica su militancia en el justicialismo. Pero antes de estas reflexiones, fue el instinto: cuando la mañana del 17 de octubre de 1945 vio pasar bajo el balcón de su departamento, las masas de descamisados hacia la Plaza, sin vacilar, puro reflejo, Marechal supo que ahí marchaba el pueblo, bajó a la calle y se sumó a la manifestación que, según define, fue “…la única revolución verdaderamente popular que registra nuestra historia…”.

A partir de entonces Marechal se ganó el desprecio de la intelectualidad tilinga, de los partidarios de la “civilización” que en representación de la barbarie encarnaría la “contrarrevolución” - así la denomina- del 55 con bombardeos, fusilamientos y  torturas.

2.- A partir del fallecimiento de Néstor Kirchner nadie duda que su gobierno fue una bisagra en la historia argentina que permitió ir recuperando un proyecto reindustrializador con un Estado activo, que parecía inaccesible tras los horribles años que mediaron entre los 90 y la crisis de 2001.

Su gestión gubernamental fue un período con una enorme creación de empleo (y mejora salarial) y un fuerte descenso de los niveles de pobreza e indigencia. Con exportaciones que se fueron diversificando y con muchos dólares comerciales, que permitieron evitar la dependencia financiera externa, poniendo fin al monitoreo y “sugerencias” de uno de los organismos globales de dominación y atraso más nefastos como es el FMI.

No llego aquí para dejar mis convicciones en la puerta de la Casa de Gobierno, aseguró Néstor Kirchner, en mayo de 2003. Luchó por ellas y se enfrentó a los poderosos a quienes se creía intocables. Vivió, gobernó y murió como un militante apasionado. Fue un presidente militante. Un constructor de poder político. Néstor fue un cuadro del justicialismo por compromiso y por convicción.

Néstor le devolvió a la política la conducción de la economía. Llevó a miles de jóvenes, esos que lo lloraron en la Plaza de Mayo, a volver a creer en esa palabra tan desprestigiada desde el establishment. Los impulso a militar, a luchar, a comprometerse por el país. Néstor nos devolvió a los argentinos la pasión por la política y las viejas tradiciones, colocándolas en nuevos desafíos. Torció la inercia de un país decadente y fragmentado. Desde la Revolución Fusiladora que no se experimentaba este quiebre. Ahora regresó la pasión política y el compromiso activo para transformar la desigualdad en la Argentina. Que estemos discutiendo que país queremos se lo debemos al giro tremendo de la historia que produjo Néstor.

Néstor planteó la política como herramienta privilegiada de cambio y generadora de justicia en una tierra de injusticia. El militante como artífice necesario, vehículo   imprescindible y actor principal de una modificación sustantiva de la sociedad. La comprensión profunda de la realidad como prerrequisito de la acción exitosa, la capacidad para guiarla y la denuncia de un estado de cosas previa a la intervención política. El discurso político como acción. El compromiso político como proyecto y opción de vida.

Néstor y Cristina entienden al justicialismo como una revolución popular, como un movimiento nacional de transformación social. Ser justicialista  es formar parte de la lucha por la liberación del pueblo de la opresión y la injusticia, partiendo del reconocimiento de la especificidad histórica de las luchas populares argentinas y negarse conscientemente a todo vanguardismo iluminado y abstracto. Solo se puede ser partícipe de una revolución en la vida: la que realiza el Pueblo al que uno pertenece. Por eso, las revoluciones ni se exportan ni se importan. Un pueblo que tiene que importar su revolución no se la merece.

Los justicialistas debemos concebir la actividad política, como práctica colectiva y orgánica, opuesta a la lógica de aparatos dictatoriales, pero también al individualismo personalista hueco. Ambas formas expropian los sentidos generales en pos de perspectivas impuestas y  recortadas desde arriba, “consensuadas” en otra parte. Limitan o aniquilan la participación de militantes y siembran la desconfianza en la acción colectiva, destruyendo así las enormes posibilidades de una acción real transformadora.

Un militante justicialista desdeña el espíritu gerencial y mercantil propio de los que ven al poder como  oportunidad individual o de pequeño grupo para mejorar sus vidas y sus posiciones o posesiones sociales o económicas. Su mirada y acción política es siempre punzante, procurando pensar las condiciones de la acumulación de poder, norte de toda acción sustentada en el tiempo, en términos de realismo, pero articulada con los valores y principios trascendentes que la constituyen como experiencia y decisión vital.

La cultura política mercantil tiene como personaje central al “operador político”. El “operador” resulta además la contracara de la afirmación de los valores propios y las alianzas que establece no son con equipos o fuerzas organizadas, sino con el atomizado espectro político punteril. Anudar relaciones y “abrochar” resultados son sus funciones. Organizar lo disperso y referirlo a un vértice que siempre es un nombre. La organización y el incentivo a la participación son consignas para persuadir a incautos que utilizan frecuentemente los “operadores” pejotianos.

Un militante justicialista debe procurar construir un pensamiento lúcido para iluminar el terreno sobre el cual intervenir en política concretamente. Antes de Néstor faltaba la mística para acompañar  un “sueño colectivo” más allá de las fronteras. Vengo a proponerles un sueño: reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como Nación. Quiero una Argentina unida….Quiero un país más justo…”, expresó el Flaco en su discurso de asunción.

El legado de Perón y el mandato de completar la Revolución inconclusa fue asumido integralmente. Reconstruir al justicialismo como fuerza política será aunar sectores, formar cuadros militantes, dirimir el internismo en el ámbito político – ideológico y exigir a los candidatos propuestas que terminen con la concepción gerencial. Es prioritario aunar la militancia, la vocación por el ejercicio práctico de la política y la búsqueda de la comprensión intelectual del mundo social en el que esa práctica se desarrolla y se sitúa históricamente.

Después de la muerte de Néstor es necesario hacer un balance en el plano político, de revaluar el significado de la ideología en el proceso de liberación y de valorizar el inestimable papel que deberá jugar en el futuro la militancia. Las cuestiones coyunturales no pueden devorar nuestro esfuerzo militante y anular la capacidad de pensar y construir escenarios que garanticen poder popular y afiancen una correlación de fuerzas que erradique definitivamente la dominación de la rosca oligárquica sobre la estructura social de nuestra patria.

Los militantes justicialistas tenemos la certeza de que estamos atravesando momentos decisivos en este proceso histórico. Existe un contexto favorable en el continente, con avances y retrocesos, pero con una autonomía de nuestros gobiernos solamente equiparable a la etapa independentista del siglo XIX. Además esta integración está inmersa en la crisis estructural que atraviesa el capitalismo a escala global, lo cual incide favorablemente para la unidad de nuestros pueblos y la posibilidad de recuperar definitivamente nuestras riquezas para realizarnos en un destino común.

El proceso de normalización del PJ debe construir representaciones de cara a la sociedad y expresar la voluntad de construir una fuerza política que sustente el proyecto nacional que conduce la compañera Cristina y se profundice en nuestra Provincia. Existe una extraordinaria oportunidad para poner en debate la historia reciente y no tan reciente, la estructuración orgánica de una fuerza que abarque a sectores no peronistas y la integración con el resto de la región. La única forma de recuperar la credibilidad dañada del PJ es interpelar al enemigo desde un proyecto popular.

Es fundamental que el justicialismo vuelva a debatirse en los sectores populares a la luz de sus demandas, pero esencialmente debemos apoyar militantemente la Argentina del Bicentenario. Es  nuestra tarea interpelar en cada lugar que nos sea posible sobre el país que queremos y la comunidad que podemos construir. En cada comunidad, por más pequeña que sea, se encuentran las estructuras de dominación destinadas a perpetuar el orden social de privilegio. El desafío militante es recrear en cada comunidad un proceso liberador, intervenir en lo que se transforma desde el saber popular y construir el marco ideológico y político que canalice las demandas populares.

Es necesario terminar con las políticas marketineras, donde las acciones están destinadas a producir el reconocimiento en quienes manejan los recursos del Estado. Hay un enorme activo militante dispuesto a construir la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria. Tras siete años de este proceso popular, sabemos quiénes luchan por las causas populares y quiénes miran para otro lado cuando confrontamos con la rosca dominante. En este momento histórico estamos pariendo una Patria.

3.- ¿Qué significa militar en el Movimiento Nacional Justicialista? Luchar para equiparar condiciones de existencia sin privilegios de clase en la Argentina.- Es la voluntad de democratizar no solamente la organización política, sino la organización social y promover a los sectores obreros, asalariados, intelectuales, científicos, etc., a un rol de dirección en la sociedad y en la economía.

Hablar de militancia nos identificará  con el 17 de Octubre de 1945, el Bicentenario y el funeral de Néstor del 27 de Octubre de 2010, fechas que guardan una resonancia especial, que tienen que ver con la justicia histórica, con aquel año en que el país de los parias devino palabra política.  La Plaza de Mayo fijó en la Argentina el sitio del pueblo, lugar inexpugnable como memoria frente a cualquier poder. Dice Nicolás Casullo “...persiste en la conciencia, en el presente, de que todavía estamos vital y a la vez espectralmente en esa plaza….”.

La invención de la Argentina, un sueño al fin, tuvo la marca indeleble de una utopía, no por lo que tenía de imposible, sí por lo que tenía de deseo libertario. Dado el presente ¿no es acaso el sueño mayor de un militante luchar para modificar la brecha salvaje en la distribución del ingreso? Toda esa muchachada que le cantaba a la Presidenta “aquí están los pibes para la liberación”, va a ser muy necesaria, como todos los que no estuvieron pero también entienden que es el momento de acompañar a Cristina, cuidarla de los caranchos y ayudarla a consolidar y profundizar el proyecto nacional y popular.

Los “profetas del odio” pretenden expulsar al olvido a los dioses del coraje y de la dignidad, en este país que se jactó del gaucho y del orgullo criollo. Aquel grito de Sucre ¡A paso de vencedores! que en la batalla de Ayacucho nos llevó a la maravillosa insolencia de fundar una Nación, debe ser nuestro grito.

Desde el 25 de mayo de 2003 en la Argentina, y  específicamente en Salta desde el 28 de octubre de 2007, estamos convocados a una patriada grande: la del Renacimiento emancipador. Argentina está intacta en su voluntad de vivir, en su inteligencia creadora, en su geografía de dones y riquezas, en su espacio de fraternidad suramericana.

El militante sabe que no hay una dialéctica histórica que lleve necesariamente al triunfo. No hay certezas, ni garantismos absolutos. El militante necesita creencias, para no debilitarse. No hay leyes de la historia. “..Pienso con terror que pequeño es el número de los que están dispuestos a no malentender algo así…” (Bertolt Brecht).

Los justicialistas “...por el solo hecho de vivir...” en una Argentina irresuelta, donde continuamos sintiendo la pertenencia a los ecos de aquella Plaza de Mayo, que aún nos hospedan,  debemos redoblar nuestro compromiso y militancia por cumplir el perpetuo sueño de una comunidad igualitaria, inclusiva, y con justicia social.

Raúl Scalabrini Ortiz, un inclaudicable militante de la causa nacional y popular, nos recuerda:”….Es necesario tener constantemente presente la jerarquía de los objetivos. Primero, la Nación. Después, el Pueblo. Luego, el Partido. La Nación, por definición, es un proyecto de vida en común….”.

Salta, 17 de noviembre de 2010.

ALGUNAS CLAVES PARA ENTENDER EL FENÓMENO DE APOYO MASIVO AL “MODELO DE GESTIÓN KIRCHNERISTA” (por Emiliano Villazón -miembro fundador del Grupo Yatasto-)


Para poder aclarar los conceptos que componen la afirmación que se desprende del título de este artículo, es menester responder algunas preguntas. ¿Es en realidad un “fenómeno” el apoyo que recibe el actual gobierno nacional? Sin dudas que así es. ¿Es masivo dicho apoyo? La respuesta afirmativa se impone nuevamente. ¿Las razones de este apoyo se fundamentan en un modelo de gestión o son coyunturales y acrecentadas por la consternación que ha significado la pérdida de Néstor Kirchner? Una vez más, es necesario responder de modo afirmativo. Por último, ¿Existe alguna posibilidad para la oposición de cara a las elecciones presidenciales de 2.011? Salvo algún acontecimiento extraordinario, la respuesta negativa se impone rotundamente. Pasemos entonces, a analizar cada una de éstas preguntas y respuestas claves:

EL “FENÓMENO” LLAMADO “KIRCHNERISMO”

Conforme la Real Academia Española, la palabra “fenómeno”, que etimológicamente deriva del término latino phaenomĕnon, significa “cosa extraordinaria y sorprendente”.

El kirchnerismo, como forma de hacer política y como forma de gestionar la cosa pública es sin dudas algo que ha salido del curso ordinario de las cosas, o sea es extraordinario.

En cuanto a ese carácter extraordinario del kirchnerismo, a modo de ejemplo puede resaltarse lo siguiente: ¿Quién se podía imaginar en el 2.003 que un Presidente electo con el 22 % de los votos reales (ya que deben dejarse de lado las especulaciones acerca de cuánto habría obtenido en un escenario de segunda vuelta que nunca se produjo), supuestamente “débil y desconocido políticamente”, se presentaría el mismo día de su asunción y haría una serie de maniobras con el bastón presidencial que más allá de parecer graciosas al común de la gente estaban evocando un antiguo rito llevado a cabo por los indios patagones al producirse el traspaso del mando entre ellos? ¿Quién se iba a imaginar a este Presidente recientemente electo hablando ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y reconociéndose como un hijo más de las Madres y Abuelas de Plaza de mayo? ¿Quién podría imaginar a este mismo Presidente diciendo ante el mismo auditorio que el mayor riesgo era el ensanchamiento de la brecha existente entre ricos y pobres y que la prioridad debía ser lograr que la globalización fuese para todos y no para unos pocos? ¿Podía alguien imaginar que un día 24 de marzo un Presidente argentino iría personalmente al Colegio Militar y en su carácter de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas le ordenaría al Jefe del Estado Mayor del Ejército descolgar de las paredes los cuadros de Jorge Rafael Videla y de Reynaldo Bignone? ¿Y que ese mismo día iría al ex Centro Clandestino de Detención que había funcionado en la Escuela de Mecánica de la Armada y pediría perdón en nombre del Estado argentino por la vergüenza de haber callado durante tantos años de democracia las atrocidades cometidas durante la última dictadura militar y transformaría dicho edificio en Museo de la Memoria? ¿Quién podría imaginar que un Presidente tendría un acto tan republicano como el de establecer un mecanismo democrático y transparente de elección de Jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, cuando podría haber creado su propia Corte, al igual que lo habían hecho sus predecesores? ¿Quién imaginaría a un Presidente argentino de los últimos tiempos negándose a enviar tropas a Irak -contradiciendo de ese modo el rumbo político militar mundial impuesto desde la matriz imperialista representada nada menos que por Estados Unidos- y restableciendo motu proprio relaciones bilaterales con la aislada isla de Cuba? ¿Quién podría imaginar que un Presidente argentino en su carácter de anfitrión de un Encuentro Internacional de un proyecto de integración regional armado para satisfacer los intereses de los poderosos Estados Unidos, como era la IV Cumbre de Presidentes del Área de Libre Comercio de las Américas, fuese contundente al manifestar que:  ''Se nos niega la refinanciación si no aceptamos determinadas condicionalidades que no son otras que las que nos condujeron al default'', en clara respuesta a la presión ejercida por el Presidente de EEUU? Podría continuar enumerando actitudes que pintan de cuerpo entero la ideología y la visión de la vida que tiene el gobierno kirchnerista -que por éstas horas parece ser compartido no solamente por todo el arco político nacional y popular, sino también por la mayoría del pueblo argentino-, pero por razones de brevedad, me quedaré en los ejemplos antes expuestos.

La idea de extraordinario se amalgama con la de sorprendente. El fallecimiento de Néstor Kirchner ha abierto los ojos de una gran cantidad de personas, que han quedado sorprendidos por el contundente apoyo popular que se ha despertado a favor, no de la figura del ex Presidente, sino principalmente de la Presidenta de nuestro país. Ha sido tan así, que miles y miles de jóvenes -en especial de los denominados grupos de la clase media y políticamente independiente-, se volcaron espontáneamente a las calles a fin de demostrarle a la Presidenta su incondicional fuerza de auto-convocatoria militante.

APOYO MASIVO

La aprobación de la actual gestión del Gobierno Nacional crece día a día, de forma contundente y generalizada en la población. Para graficar lo que ocurre, podríamos mencionar que cada vez más seguido, quienes estamos apoyando el modelo político y de gestión kirchnerista, recibimos llamados de amigos y parientes -que antaño se definían como “independientes” o directamente antiperonistas- que se manifiestan abiertamente como kirchneristas, sin hacer otra mención partidaria ni ideológica.

Si antes del fallecimiento del ex Presidente, las encuestas arrojaban entre 32 y 36 % de apoyo a las posibles candidaturas del matrimonio Kirchner -quien no supo leer correctamente el festejo popular del día 25 de mayo de este año, obviamente sufre de ceguera política-, luego del 27 de octubre pasado, se evidencia un curso ascendente aún más marcado.

Las últimas encuestas dan cuenta de la posible victoria de la Presidenta, alcanzando el cuarenta y cinco por ciento de los votos (45 %) en cualquier escenario posible, tanto compitiendo con Cobos (12,9 %), Macri (11, 9 %), Alfonsín (11,2 %), Duhalde (9,5 %).

Pero el eje del análisis debe sin dudas centrarse en dilucidar si se trata de una suerte de congoja o consternación general, como podría generar cualquier muerte de un personaje reconocido social o políticamente, o si por el contrario, se trata de un apoyo masivo a un modelo de gestión administrativa y política, en el cual convergen: partidarios kirchneristas; pegotistas; sindicalistas oficialistas; ciudadanos radicales y de otros partidos afines al kirchnerismo; movimientos sociales; organismos de derechos humanos; movimientos estudiantiles; movimientos de izquierda; minorías sociales, sexuales y étnicas; jóvenes independientes; ex combatientes de Malvinas; productores; industriales; banqueros; intelectuales; artistas y empresarios.

EL MODELO DE GESTIÓN KIRCHNERISTA

Coincido con Atilio Borón en que el primer kirchnerismo -el de Néstor Kirchner- llegó al poder casi por descarte, luego que Carlos Reutemann -para variar-, defeccionase y que José Manuel De la Sota se autoproclamase incapaz de asumir el compromiso de ser el candidato a Presidente de la Nación.

En aquel escenario planteado en el año 2.003, las opciones reales eran solamente dos: un patagónico llamado Néstor Carlos Kirchner -“…Kichren, Kirchen, o, qué se yo como se pronuncia, ese, el del sur…” (Se le escuchaba repetir por esos días a una vieja de mi barrio) o el abismo de retorno al pasado neoliberal y de la economía de reajustes del FMI que se presentaba a la ciudadanía en la figura de los neoconservadores Carlos Menem y Juan Carlos Romero.

Pero esa especie de fortuna que condujo al kirchnerismo al poder, por si sola hubiera resultado insuficiente si no hubiese sido acompañada por un fuerte plan de gestión -política, social y administrativa-. Me refiero a aquello a lo que los que transitan el desierto inconmensurable de la recurrente falta de ideas denuestan como el “modelo kirchnerista” o el “modelo de chavismo patagónico” (como si la Venezuela del Comandante Chávez Frías, o “Chávez Candanga” fuese una especie de infierno terrenal donde se cometen toda especie de pecados político- capitales).

En rigor  de verdad y mal que les pese a los agoreros “figurones” (como decía Jauretche), a los político-rentistas del Peronismo Federal (¿o mejor dicho “feudal”?) y a la oposición igualmente desierta de ideas, el kirchnerismo siempre supo cuál era el rumbo que debía seguir. Y luego del expreso consentimiento que le ha otorgado el pueblo, sin dudas ha de redoblar los esfuerzos para profundizar el modelo de gestión que ha implementado en los siguientes aspectos:

En lo económico, el modelo kirchnerista sin dudas ha de avanzar en el modelo de economía neo desarrollista, que al decir del brasileño Luis Bresser, representa una actualización ideológica.

El desarrollismo clásico (Utilizado en Latinoamérica entre los años 1.930 y 1.970 y manifestado por tres escuelas complementarias: la Clásica de Smith y Marx, la Keynesiana y la Estructuralista latinoamericana de Celso Furtado, Raúl Prebisch, Arthur Lewis y otros) ha fracasado debido a lo siguiente: la base de su formulación estaba en la política de sustitución de importaciones, y entonces, el proteccionismo de la industria nacional a cualquier precio y la reducción del coeficiente de apertura económica, llevó a las industrias latinoamericanas a una profunda distorsión. Como consecuencia, se generó una industria latinoamericana ineficiente y con un nivel muy bajo de competitividad en el mercado nacional.

Al decir de Aldo Ferrer: “El nuevo desarrollismo se funda en la tradición del estructuralismo latinoamericano y la actualiza tomando en cuenta los cambios producidos en el orden internacional. Las “tesis” (refiriéndose a los principales conceptos neo desarrollistas) insisten en el desarrollo como un proceso de transformación estructural a través de la acumulación de capital y el cambio técnico, el pleno empleo, el aumento del valor agregado y el incremento de la productividad. Las “tesis” se refieren a economías de mercado, en cuyo desarrollo, el Estado cumple un rol estratégico, incluyendo la canalización de los recursos internos hacia las actividades que generan mayor valor agregado”. Asimismo, “…como el desarrollo no es un resultado espontáneo de las fuerzas del mercado ni puede ser conducido desde afuera, para responder con eficacia a los desafíos y oportunidades de la globalización, es indispensable una estrategia nacional de desarrollo”. Estos conceptos, me recuerdan a Arturo Jauretche, quien afirmaba que la economía nacional es siempre dirigida. O la dirige el Estado o la dirigen los Grandes Grupos Económicos.

También explica Aldo Ferrer que: “El financiamiento del desarrollo "esencialmente con ahorro interno" es parte fundamental de la estrategia de desarrollo. La dependencia del financiamiento externo genera fragilidad macroeconómica y subordina la política económica a los criterios de los mercados. Por las mismas razones, es preciso mantener una relación prudente entre la deuda pública y el PBI, en el marco de la estabilidad financiera y de precios”. Los actuales superávits fiscal y comercial de Argentina son un claro ejemplo del rumbo económico seguido por el modelo kirchnerista.

Como se expresó anteriormente, el neo desarrollismo plantea una verdadera actualización de los conceptos de Prebisch, Furtado y otros maestros del estructuralismo latinoamericano, en forma de una contundente alternativa al decálogo expresado en el tristemente conocido Consenso de Washington.

Centrando el análisis en la realidad económica argentina, el economista del Plan Fénix, Abraham Gak plantea como logros del kirchnerismo, la renegociación de la deuda externa (en 2005 se inició el proceso de canje. La reestructuración de 62 mil millones de dólares involucró a más del 70 por ciento de los acreedores y el resto se terminó de renegociar este año 2.010), la recuperación del Estado y la soberanía, los superávits gemelos (tanto el fiscal como le externo) y la recuperación de las reservas del Banco Central. Si alguien desconoce que en éstos indicadores se encuentra gran parte de la base ideológica del justicialismo (independencia económica y soberanía político-económica), es porque no quiere observar la realidad.

En lo político, el modelo kirchnerista no se maneja dentro la dialéctica del consenso, ni de la compasión, respecto a sus enemigos políticos, precisamente, porque éstos son enemigos del pueblo. El kirchnerismo, es un movimiento de principios sólidos y que se nutre de “cuadros políticos” que gerencian la administración pública y no de “cuadros de gestión” que gerencian la política (ese fue el paradigma desarrollado durante la década infame del menemismo).

Mediante la confrontación permanente de ideas (aquello que los sin ideas llaman “crispación” kirchnerista), este modelo nacional y popular enaltece la democracia. No la enmascara tras falsos consensos.

La postura adoptada -y acrecentada- de generar un presidencialismo fuerte y decidido encuentra su plan de guía en la actualización doctrinaria que significa la lectura de la realidad histórica suramericana: durante décadas, nuestros países han sucumbido y se han agachado (incluso a la altura de practicar “relaciones carnales”) en lo que ha sido la peor de las intervenciones extranjeras, la intervención cultural y económica (¿Qué otra cosa es sino el ya mencionado Consenso de Washington?).

Pero, mal que les pese a algunos, el modelo de gestión kirchnerista, no se agotó durante el gobierno de Néstor Kirchner, sino que se profundizó durante la gestión de la compañera Cristina. Y seguramente, seguirá profundizándose, sea quien sea el candidato del kirchnerismo. Porque este es un proceso sin retorno, porque el legado que seguramente ha de dejarnos el kirchnerismo es impersonal, es ideológico (como dijo el Comandante Chávez Frías: “…a Néstor no se lo entierra, se lo siembra”).

Actualmente, las obvias razones de la profundización del modelo, están precisamente en el hecho que significa tener una Presidenta que no es simplemente la esposa del ex Presidente (o como dice el senil irrespetuoso que alguna vez escribió “Flores robadas en los jardines de Quilmes” y que ahora hace mención a la compañera Cristina como la “Elegida” o la “Reelegida”), sino un cuadro militante y una estadista de gran importancia.

Sin dudas, he de coincidir con José Pablo Feinmann (pobre tipo, tener que aclarar recurrentemente la falta de relación de parentesco con el otro pelotudo de Juan Pablo Feinmann) en que Cristina Fernández es una mujer brillante y la mejor Presidenta que ha tenido nuestro país, pero además me gustaría agregar que también es una de las mejores mentes y corazones políticos que ha dado nuestro país. En lo primero, creo que se la debe situar adelante de Evita y en lo segundo, al menos acompañándola al lado. Por ello, cualquier impúdico intento de comparar a Cristina Fernández de Kirchner con otras esposas de ex Presidentes o incluso con ex Presidentas -a las cuales ni siquiera vale la pena nombrar- resultan tan inconsistentes que se derrumban en el terreno del análisis político-intelectual como si fuesen castillos de arena arrasados por un Tsunami.

En lo social, el modelo kirchnerista le ha devuelto de forma rotunda y contundente la dignidad a gran parte del pueblo argentino. Cualquier duda al respecto, obliga a una remisión a los episodios del 25 de mayo y del 27 de octubre de 2.010.

Les devolvió la dignidad a aquellos millones de argentinos que se sentían extranjeros en su propio país, sin derecho a pensar siquiera con acariciar nunca la utopía de la esperanza. En fin, a los denominados “excluidos” de la sociedad.

Además de ello, la negativa constante y rotunda a reprimir las protestas sociales, ha sido una verdadera política pública del Estado nacional.

No obstante, más allá de lo imprescindible que son las medidas sociales adoptadas para cimentar la imprescindible e improrrogable reconstrucción de un tejido social eclosionado en el año 2.001, pero lamentablemente destruido desde hace más de cuatro décadas, no debemos bajar los brazos. Por ello, quien sea que dirija los destinos de nuestro país en el próximo año, deberá sin dudas realizar este análisis de la realidad para poder culminar su mandato sin tener que recurrir al helicóptero.

En lo laboral, el modelo kirchnerista les permitió a los trabajadores hacer uso de una herramienta imprescindible: las paritarias, ya que durante la época del menemismo neoliberal y de la economía ortodoxa nuestro país atravesó una especie de situación falencial, que implicó la suspensión fáctica de la utilización de dicha herramienta en las relaciones laborales. Gráficamente explicado, este triste fenómeno, fue algo así como si en todo nuestro país, se hubiese producido durante el menemismo el principal efecto que genera la apertura de un concurso preventivo pero de alcance nacional, esto es, la “suspensión” -fáctica, por cierto- de los convenios colectivos.

Además, sin dudas le devolvió al justicialismo el lugar que debe ocupar: Junto a los trabajadores, al derogar mediante la Ley N° 25.877, la tristemente célebre Ley de Flexibilización Laboral N° 25.250 -denominada originalmente como “Ley de Reforma Laboral” y que posteriormente fue conocida como “Ley Banelco”-. Lugar que el justicialismo impúdicamente había abandonado durante aquella jornada del 26 de abril de 2.000 en la que la Cámara de Senadores había votado en contra de los trabajadores y a favor de medidas que implicaban: debilitar el poder de las organizaciones sindicales, finalizar gradualmente con la renovación indefinida de los convenios colectivos, elevar el período de prueba a 3 meses en todos los casos, previendo que pudiese elevarse a 6 meses tratándose de pequeñas y medianas empresas. También, habilitaba la "disponibilidad colectiva" permitiendo que por convenio colectivo estos plazos se duplicasen, con lo cual el período de prueba podría elevarse hasta los 12 meses.

Cabe resaltar que los senadores nacionales justicialistas (los que estaban políticamente obligados a defender y enarbolar las banderas de la justicia social y a dignificar a los trabajadores), en su gran mayoría, votaron a favor de dicha Ley, pero basados en la gran convicción moral y política que les generaba un buen fajo de billetes. Asimismo, cabe resaltar que la por entonces, senadora Cristina Fernández de Kirchner, votó en contra de dicho Proyecto de Ley y además recibió en su despacho a los sindicalistas “disidentes” Moyano y Ubaldini, quienes posteriormente desencadenaron el “escándalo” al denunciar que la Ley de Flexibilización Laboral se había votado en el Senado Nacional a cambio de dinero.

En el impulso legislativo, el modelo kirchnerista, además de promover la derogación -mediante Ley N° 25.877- de la tristemente célebre Ley de Flexibilización Laboral N° 25.250, promovió entre otras, la sanción de las siguientes normas: la Ley N° 25.779 de 2.003 -que al declarar “insalvablemente nulas” las leyes N° 23.492 (Punto Final) y 23.521 (Obediencia Debida), que abrió el camino hacia el juzgamiento efectivo de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar-; la denominada Ley de Estatización de los Fondos de Jubilaciones y Pensiones, N° 26.425; la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual N° 26.522 y la Ley de Matrimonio Civil N° 26.618, conocida como “Ley de Matrimonio Igualitario”.

Hubo en el camino de profundización, fracasos comunicacionales que condujeron a inevitables fracasos legislativos. Lo que en la realidad política kirchnerista de los años de gobierno nacional, aparece como la falencia más destacada o el punto de mayor vulnerabilidad. En este aspecto, es necesario un cambio de timón que implique un giro conceptual de ciento ochenta grados en lo que a comunicación de los actos de gobierno se refiere, so pena de cometer recurrentemente los mismos errores.

En este sentido, no debe olvidarse del ahora famoso voto “no positivo” del estereotipo nacional de “traidor serial”, más conocido como Vicepresidente de la Nación, Julio César Cleto Cobos, quien comenzó votando de esa manera contra la Resolución de redistribución de riquezas agroexportadoras, conocida como Resolución N° 125/08 y recientemente volvió a traicionar al Poder Ejecutivo Nacional del cual constitucional e inescindiblemente forma parte, cuando debió desempatar, aunque en este caso votando afirmativamente por el 82 % móvil.
Como era de suponer, dicha Ley fue vetada por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pues se trataba de una Ley que intentaba conducir al Estado Nacional a una inevitable bancarrota.

En lo regional, el modelo kirchnerista, ha dejado huellas muy fuertes y que difícilmente se puedan borrar. Cabe recordar la ya mencionada actuación decisiva que le cupo en el entierro del Proyecto ALCA y el verdadero resurgimiento de un MERCOSUR ampliado y fortalecido en la búsqueda de la conformación de un espacio de integración regional que apuesta muy seriamente a una complementación energética y económico-política.

Asimismo, las actuaciones en materia de defensa de la forma de gobierno democrática en los dos golpes de Estado que sufrieron países de nuestra región, ha sido decisiva. Aunque los resultados finales hayan sido diferentes, pero por diferentes motivos. En el caso de Honduras, los golpistas se aprovecharon de la impunidad que otorga la negritud de la noche y trágicamente, los hermanos hondureños amanecieron con un golpe letal a su democracia. Contrariamente, en el caso de Ecuador, la policía de ese país cometió el error de urdir su plan golpista a plena luz del día. Por ello, por la presión de la UNASUR y por el coraje de su Presidente Correa, los golpistas fracasaron en su aventura.

En lo internacional, el modelo kirchnerista, al contrario del país “virtual” que intentan denodadamente mostrarnos los medios hegemónicos de comunicación, ha llevado el reclamo reivindicatorio por las Islas Malvinas a la obtención del apoyo internacional en la mayoría de los países.

Del mismo modo, actualmente la recesión económica internacional (especialmente en Europa y Estados Unidos), ha hecho que estas regiones fijasen sus miradas en la receta desarrollada por nuestro país ante las últimas crisis económicas globales, de las cuales nuestro país no ha sufrido las consecuencias catastróficas que estas regiones han debido soportar.

LAS NULAS POSIBILIDADES DE LA OPOSICIÓN

Seguramente, escribir un análisis sobre las nulas posibilidades de la oposición con “el diario del lunes” (o del viernes inmediatamente anterior) es tarea demasiado fácil de emprender. El desafío es, sin dudas, intentar un argumento válido que explique por qué el kirchnerismo seguramente repetirá la Presidencia de la Nación en 2.011.

Algunas de las razones del inevitable destino de victoria del modelo kirchnerista han sido explicadas a lo largo del presente artículo. Como dice la letra de la canción de Litto Nebbia: “Cuando no recordamos lo que nos pasa, nos puede suceder la misma cosa…”; “Quien quiera oír…que oiga”.
Salta, 08 de noviembre de 2.010.

HA MUERTO NÉSTOR KIRCHNER (por Nicolás Roberto Juárez Campos -miembro fundador del Grupo Yatasto-)


¡Y FLORECIERON MILES DE FLORES!
                                               “NADA GRANDE SE HACE EN LA HISTORIA SIN PASION” (Hegel)

1.- Murió un patriota, un luchador y auténtico justicialista. Lo empujaba el ansia de poner fin a la indignidad, después de medio siglo de injusticia en la Argentina. Su clara dignidad respiraba con la del pueblo. Vivió para nosotros, los argentinos. También sabía que no hay pensamiento posible, poesía, sin pueblo, fuera de él. Para Néstor vivir era sinónimo de lucha y compromiso con los descamisados. Buscó la palabra justa y ofrendo su vida para reconstruir una Argentina industrial integrada a la Patria Grande.-

En cierta oportunidad le manifestó al presidente Lula: “o somos títeres o hacemos historia…”. La historia continental lo abrigará como uno de los grandes artífices de la integración. Fue el más visionario de los precursores del Mercosur e integra el panteón de los grandes caudillos latinoamericanos, junto a Bolívar, San Martín, Belgrano, Artigas, Güemes, Perón y Evita. Sabía que las armas pesan pero no piensan y desde el Unasur lucho incansablemente por la paz en Suramérica.-

Cuando los argentinos éramos náufragos en las tinieblas Néstor nos devolvió la política y la fe en la transformación revolucionaria de la Argentina. Impidió que el país se fragmentara. Néstor nos convocaba con un verso de Holderlin: “… El fuego mismo de los dioses día y noche nos empuja a seguir adelante. ¡Ven! Miremos los espacios abiertos, busquemos lo que nos pertenece, por lejano que esté…”.

Néstor llegó a la presidencia por uno de esos raros azares felices de nuestra historia. Recuerdo que Perón se solía definir a sí mismo como un hombre de la Patagonia, lo que ponía de manifiesto los fuertes recuerdos que dejó en él la infancia transcurrida en aquella áspera y bella geografía argentina. Sabemos que el proyecto de Perón se fundaba en la alianza indestructible del ejército nacionalista, en el poder desde 1943, y la joven clase trabajadora que no era contenida por los viejos sindicatos, enfeudados a centros extranjeros.-

Los grandes diarios, la Sociedad Rural y la Unión Industrial Argentina hicieron blanco en ese coronel que creaba sindicatos, que propiciaba leyes sociales y que postulaba la independencia ante EEUU e Inglaterra. La oposición y el rencor de esos sectores se correspondían con sorprendentes realineamientos de clases y sectores de un país que cambiaba aceleradamente.-

La revolución nacional duró apenas una década, porque la codicia oligárquica y la angurria de los grandes intereses extranjeros le pusieron fin. La vieja clase gobernante de terratenientes, agentes financieros y compañías foráneas, había vuelto en 1955 con la pretensión de restaurar el viejo régimen, arrasando con la justicia social y la soberanía popular. Pero una sola cosa no lograron: anular la autoconciencia nacional que el pueblo argentino había adquirido para siempre desde aquel 17 de octubre en que canturreaba en las calles “…..sin galera y sin bastón lo queremos a Perón...”.-

2.-  Luego de 53 años de oprobio e ignominia, de democracias frágiles, gobiernos fraudulentos, de vaciamiento ideológico del justicialismo, del fin de las ideologías y la historia, de modelos económicos anti industriales, agroexportadores y valorización financiera, de muerte y desapariciones físicas y sociales, etc. etc., en forma imprevista, sorpresiva, como un rayo en la oscura noche argentina, por una excepción y una huída cobarde de los representantes conspicuos del neoconservadurismo: Carlos Menem y Juan Carlos Romero; apareció Néstor. Fue un milagro y en esa ocasión Dios volvió a ser argentino. El Flaco desgarbado tomo las riendas de aquella Revolución inconclusa  y la fue urdiendo en cada acto de gobierno como un cauteloso orfebre.-

El de Néstor fue un gobierno de emergencia, nacido de la crisis, marcado por los cacerolazos y los piquetes, cuyo objetivo era ordenar y  estabilizar el país, pero también reformarlo, que se verificó en algunas medidas de fuerte contenido transformador (la política de derechos humanos, el juicio a la Corte Suprema, etc.). La presencia de Roberto Lavagna en el Ministerio de Economía fue el símbolo de esta etapa, que no debe verse como una concesión a la ortodoxia, sino como resultado de la necesidad de concluir la normalización económica, básicamente a través de la estabilización del tipo de cambio y la renegociación de la deuda externa.-

En la emergencia, casi todos se aferraron al capitán de tormentas, incluyendo a las patronales, que a pesar de rabiar por el ascenso de los trabajadores, y tener que pulsear en las paritarias, acompañaban,  porque tuvieron ganancias extraordinarias. La satisfacción de necesidades primarias, la posibilidad de acceder a bienes necesarios y al trabajo, fueron el camino de Néstor a la popularidad.-

Néstor reconstruyó el espacio público previamente devastado por la hegemonía neoliberal. No aceptó el chantaje de las corporaciones, sino que redobló la apuesta. Cuando asumió la Presidencia dijo “todos somos hijos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”, ganándose el odio de los cómplices civiles de los genocidas, empezando por el director de La Nación José Claudio Escribano. Limpió la Corte Suprema de  Justicia y la cúpula castrense, que quería convertirse en partido militar.-

El mismo día que asumió realizó un gesto de soberanía inédito al permitir que Fidel Castro hablara en la Facultad de Derecho, transmitiéndose su discurso por televisión, en el momento de mayor aislamiento internacional de la Revolución Cubana. Repitió el gesto  político soberano de Perón y Gelbard, cuando en 1974 ayudaron con tractores a la hermanita caribeña.-

A Néstor le tocó la difícil empresa de conducir un país devastado por el modelo neoliberal que se inicia con el golpe cívico- militar de 1976 y que llegó a su ápice durante la década de 1990. Su gobierno se dignificó de inmediato al afirmar una política exterior de unidad suramericana, rompiendo las “relaciones carnales” con los Estados Unidos, demoliendo el proyecto imperial de libre comercio del ALCA, de consuno con Brasil y Venezuela.-

La reconstitución de los lazos con estos países sustentó el comienzo de una marcha claramente orientada hacia la unificación continental. Néstor le dijo a George Bush en Mar del Plata, en su propia cara, “no nos van a patotear”, ganándose el odio de los cipayos locales, adoradores del “american way of life”. La vulgata dominante vociferaba que Argentina se “aisló del mundo”, gran disparate, jamás comerció con tantos países, nunca se ligó a tantos mercados.-

Los gestos saludables en la política social empezaron con la derogación de la canallesca y fraudulenta Ley de Flexibilización Laboral o Ley Banelco y continuaron con la recuperación del salario y la  reaparición de las negociaciones Paritarias. Emprendió una acción efectiva en la actualización de los haberes jubilatorios y tendió un manto de protección sobre los sectores más desamparados, paliativos de una situación hasta ese momento insostenible y que sirven todavía para ganar tiempo hasta que se genere una plena recuperación productiva.-

A todo  lo cual se sumó una política de Derechos Humanos y de reparación de los agravios cometidos durante la dictadura a través de la judicialización de los crímenes de lesa humanidad, a los que las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, habían dejado en el limbo de la impunidad.- La nulidad de esas leyes alfonsinistas, permitió castigar a quienes impusieron por el terror el modelo económico neoliberal de saqueo y desnacionalización.-

Néstor impuso altas retenciones a las exportaciones de hidrocarburos, cereales y oleaginosas y se negó a autorizar los aumentos de servicios públicos que le pidieron empresas y políticos, incluso su vicepresidente  Daniel Scioli. Acabó con la intromisión del FMI y redujo a proporciones manejables el peso de la deuda externa. Dispuso que las fuerzas de seguridad no repriman las protestas sociales, sino que velen por su seguridad, sin armas de fuego. Terminó con la ley de la dictadura que humillaba a los inmigrantes de países vecinos. Promulgó una ley de Educación respetuosa de los docentes.-

Néstor ayudó a los argentinos a salir del “infierno”. Como Ulises se ató al palo mayor del velero, para no ser tentado por el canto de sirenas, y miró el futuro sin apartarse un ápice de su derrotero. “…Acá lo que hay que tener es rumbo- decía- de ahí no te movés. Y el resto lo vas viendo todos los días. Lo corregís…”.-

Junto al pueblo que te llora, digo: “Gracias Néstor”.-

3.- El gobierno de Cristina es en muchos aspectos una continuidad del de Néstor, aunque indudablemente tiene una identidad propia. A diferencia del gobierno de Néstor, el gobierno de Cristina nació de una derrota: el voto no positivo de Julio Cobos en el debate por la 125. Si la crisis explica buena parte de las decisiones de Néstor, el fracaso en el conflicto contra los productores rurales ayuda a entender muchas de las decisiones que le siguieron. Aquella derrota convenció al kirchnerismo de la necesidad de  retener la iniciativa en base a medidas de fuerte contenido transformador.-

Existe una línea que une buena parte de las políticas oficiales: la idea de reparación respecto de los dos momentos más críticos de los ciclos antipopulares de la historia argentina reciente: la dictadura cívico- militar de 1976 y el menemismo. Néstor explicaba que las falencias de su gobierno, que reconocía, eran los principales méritos del de su esposa. Esto significa que ambos fueron responsables de los aciertos y errores de los dos mandatos. El proyecto industrialista que se desenvuelve desde 2003, es tan coherente, e involucra a tantos millones de personas, que no concluirá con la muerte de quien lo puso en movimiento.-

Las políticas de la gestión de Cristina se inscriben en ese doble marco. Respecto de la dictadura, citemos, entre otras, la continuidad de la política de Derechos Humanos, la Ley de Medios y el envío a la Justicia de la investigación de Papel Prensa, sospechada de apropiación fraudulenta, la desmonopolización de la fabricación y comercialización de papel para diarios, etc.etc.

Sin embargo, es en el eje de reparación de los daños del menemismo, donde el gobierno de Cristina se diferencia de manera más clara respecto de los anteriores. La lista es larga, pero mencionemos ahora la estatización de las AFJP, la utilización de las reservas para el pago de la deuda y la Asignación Universal para la Niñez.-

Recordemos también la reacción en clave keynesiana a la crisis mundial, cuando la Rosada se convirtió en una especie de shopping de electrodomésticos. Una respuesta coyuntural que reveló la apuesta del Estado al sostenimiento del salario, de la producción y del mercado interno. Además eliminó del Código Penal las calumnias y las injurias en casos de interés público, para que ningún periodista pueda ya ser perseguido por sus opiniones o informaciones.-

Cristina creó un Ministerio de Ciencia y Tecnología, promoviendo la investigación tecnológica y sus aplicaciones prácticas, reactivó el Plan Nuclear y recuperó la Fábrica Militar de aviones. Renacionalizó la línea aérea de bandera y el sistema previsional que estaba en manos de comisionistas financieros y acabó con la autonomía que hizo del Banco Central un enclave extraterritorial y puso en práctica una política de transferencia de ingresos hacia los más necesitados, que es la más importante de Suramérica. Néstor entendió que los falsos consensos entre los poderosos solamente provocan más violencia reprimida que en algún momento explota.-

Entre el conflicto con la Mesa de Enlace y el histórico discurso sobre Papel Prensa se encierra la extraordinaria travesía de un excepcional período de la historia argentina, afirma Ricardo Forster. Ese retorno de la política se hizo de la mano de una clara opción por avanzar en un sentido progresivo sin eludir los enfrentamientos con el establishment.-

Néstor y Cristina habilitaron cuestiones que parecían inimaginables para los argentinos:  el extraordinario debate que culminó en la aprobación de la Ley de Servicios Audiovisuales; la continuidad de los juicios contra los genocidas de la dictadura a los que se agregó el juicio contra Martínez de Hoz dándole un giro  hacia los responsables civiles; el apoyo decisivo para que se votase la Ley de Matrimonio Civil Igualitario soportando la embestida de la jerarquía eclesiástica; y pusieron al descubierto la oscura trama del negociado de Papel Prensa, que supone ir a fondo en el cuestionamiento del poder de la derecha mediática. Son los precursores en descolonizar el “sentido común”. Un cartel en el funeral decía “Néstor: cerraste tus ojos, pero abriste los de millones de argentinos...”.-

Miles de argentinos y latinoamericanos lloraron a Néstor en las calles. La mayoría son humildes, muchos son jóvenes que recuperaron la sed por militar en política. Obreros, estudiantes, ancianos, hombres y mujeres de las cuatro décadas, integrantes de la comunidad gay, artistas, trovadores argentinos, productores rurales del otro “campo”, etc. etc. lo lloraron  y lo seguirán llorando. Su nombre será bandera y todos ellos tratarán de llevarla a la victoria. A Néstor no se lo entierra, se lo siembra, dijo Hugo Chávez al llegar al funeral.-

Entre cánticos, los argentinos comenzaron a prefigurar la profundización del proyecto nacional y popular: “Cristina corazón, acá está tu pueblo para la liberación” y pidieron a gritos: “Borom bom bom, para Cristina la reelección”. No dudo que Cristina continuará el litigio por la igualdad y la redistribución de la riqueza. Existe un gobierno de transformación, que todavía tiene algunas asignaturas pendientes. Entre muchas otras, hay que mencionar el proyecto de ley de Entidades Financieras elaborado por Carlos Heller, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, para ampliar los objetivos de la entidad, hoy limitados a proteger el valor de la moneda y la sanción por ley de la Asignación Universal para la Niñez.-

Solo la presencia popular en las calles y un ejercicio más firme que nunca de la autoridad presidencial pueden romper la red de falsa conciliación que se le tiende como alfombra de oro para la retirada. Apoyemos a la Presidente en su duelo para que lo supere y sepa convertirlo en un activismo más firme aún, que nos  conduzca a consolidar la Revolución Nacional. El dolor la hará fuerte. Cristina es además de Presidente, la Jefa Espiritual del Movimiento Nacional. Considero que una marea humana ha dado nacimiento en las calles argentinas, nuevamente en Octubre, otro Día de la Lealtad. Octubre, un mes tan importante para el justicialismo, contiene dos fechas: el 17 y el 27. La muerte física del Flaco ha dado nacimiento político al Cristinismo.-

4.- LA CONJURA DE LOS NECIOS

Néstor deja en el centro de la escena un país gobernado y gobernable. Reconstruyó el Estado, compensó los poderes corporativos acrecentando el del gobierno popular, designó a los culpables de la caída. El mandato de Cristina es mucho más tormentoso que el de Néstor y en parte es lógico: superada la malaria y recobradas las fuerzas muchos actores patronales incrementaron sus demandas. La reacción de Cristina combinó un temple enorme con la sagacidad de ampliar la agenda propia. En trance de mayor debilidad, jugó doble contra sencillo.-

Néstor se arrimó al peronismo y al movimiento obrero, dejando de lado su proyecto de transversalidad, al encontrar límites fuertes, ante la falta de peso de los nuevos aliados y la artera traición institucional de Cobos. En la galaxia peronista, su aliado más fiel y rendidor fue la CGT, conducida por Hugo Moyano, en una relación que mejoró a ambos socios. Néstor era un alquimista que sabía contener, motivar y conducir a dirigentes, militantes y personas de a pie.-

La barbarie gorila sigue intacta y exultante. El adiós de Néstor es más parecido al de Evita que al de Perón, por el odio de “los otros”. A horas de su fallecimiento La Nación comenzó a pasarle letra - a través de sus amanuenses Rosendo Fraga y Carlos Pagni- a la Presidenta, para que desista del proyecto nacional y popular. No dudo que Cristina sostendrá sus principios y su norte. En 2003, dos periodistas de Página 12 le preguntaron a Eduardo Duhalde si Néstor sería su Chirolita. Duhalde respondió “…los que dicen eso no lo conocen. Y menos la conocen a Cristina…”. Ahora existen menos motivos para dudar de su templanza y su vocación de militante.-

Néstor internalizó la necesidad de una política regional, que diera carnadura a su relato antiimperialista, irrealizable desde un solo país. Néstor y Cristina son responsables de los mejores gobiernos que tuvo la Argentina desde 1955. Recordemos lo que Sir Winston Churchill, acérrimo enemigo del General dijo en el otoño londinense del ’55: “…La caída de Perón es la mejor noticia que he recibido después de nuestro triunfo en la guerra mundial…La caía del tirano es la mejor reparación al orgullo del Imperio…y las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto… “.-

Los representantes del “Partido Viva el Cáncer” o “tea party” argentino, son incapaces de leer en clave humana y política el categórico pronunciamiento que millares de argentinos y argentinas edificaron espontáneamente con lágrimas, muestras de dolor, de desolación, de incertidumbre. No se necesitó  convocatoria. Como en los festejos del Bicentenario, el pueblo ganó el espacio público. En el mensaje popular no hubo duda ni disociación: gratitud a Néstor y respaldo popular a Cristina. Sin dicotomías.-

La consigna de la hora es fortalecer la militancia en apoyo a Cristina. Como expresa el poeta Oliverio Girondo “…Llorar a lágrima viva. Llorarlo todo, pero llorarlo bien…. y salvarnos, a nado, de nuestro llanto…”.-

Salta, 30 de octubre de 2010. Nicolás R. Juárez Campos.

HOMBRE DE LA CASA ROSADA (Reportaje realizado por Horacio Verbitsky publicado por Página 12 el domingo 10 de enero de 2010)

Kirchner habla de todo y de todos. Las lecciones de la derrota bonaerense, Cobos y Redrado, el INDEC, la oposición desestabilizadora, su patrimonio, Clarín y Telecom. El alejamiento de Ocaña y Saín. Crecimiento del 0,5 por ciento en 2009. ¿Bastan el PJ y la CGT para desafiar a tantos enemigos tan poderosos? Las asignaturas pendientes de su gobierno que Cristina está rindiendo. Proyectos para profundizar el modelo en 2010 y alianzas para sustentarlos. Inclusión, petróleo y matrimonio gay.

Cuando le pido que identifique los tres mayores aciertos de su presidencia, sonríe. “El principal fue animarme a abrir la puerta del despacho para entrar”, dice. Se recuerda como un presidente muy débil, en medio de una situación política, económica e institucional de “ingobernabilidad absoluta”. Ni siquiera la dirigencia política que lo apoyaba coincidía con su idea sobre el país. “Abrí una ventana. La Plaza de Mayo estaba llena. Fue la más triste que ví en mi vida, porque allí había un pueblo que demandaba trabajo, atención, que la Casa Rosada se diera vuelta y dejara de mirarlos con la nuca.” A veces las palabras no acuden cuando las precisa. Las ideas se le atropellan y la boca es un embudo muy estrecho, como el día en que habló de “un grito de aire fresco”. Su relación con sujeto, verbo y predicado no se inspira en la de Juan Perón. Le salen frases enrevesadas que a menudo quedan truncas, con los puntos suspensivos de una obra de Armando Discépolo, pero se hace entender mucho mejor que tanto pulcro abogado sentencioso. Dice que se acercó “a esa Plaza Rosada” y sintió que con el cargo había asumido todas las responsabilidades por la situación. “Tarea difícil la de ser presidente”.

Los pactos que no fueron

A los pocos días, un ministro le dijo que la Corte Suprema de Justicia se proponía redolarizar la economía si no se le brindaban “determinadas seguridades”. Por la noche lo consultó con Cristina y el Secretario Legal y Técnico Carlos Zannini. Vuelve a reír: “En aquel momento yo era el Chirolita de Cristina”. Cuando decidieron explicar a la sociedad que el gobierno no aceptaba este trato extorsivo “empezó uno de los procesos más importantes de la institucionalidad argentina”, que condujo al establecimiento de una Corte Suprema independiente, elegida con un método transparente. Pero advierte que más de una vez ha estado en desacuerdo con sus fallos y se intuye que no las tiene todas consigo sobre lo que el tribunal pueda decidir cada vez. Es que al formar esa Corte con no partidarios, como hizo Mitre un siglo y medio antes, se ató al mástil de una institucionalidad a prueba de editoriales exaltados de los herederos de su precedente y de los socios mayores.

Días antes de asumir, una visita importante le planteó que para garantizar la convivencia debían ratificarse las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

– El ex senador Eduardo Duhalde.

– Sí, pero también algunos compañeros.

Dice que el impulsor de esa especie de “acuerdo cívico militar” fue el general Ricardo Brinzoni, quien había visitado a varios gobernadores para llevarles su propuesta. Kirchner lo recibió durante un almuerzo en Comandante Piedrabuena.

– Me habló de un trabajo coordinado para sostener la institucionalidad. Le respondí que la mejor manera era que cada uno cumpliera con el rol que le asigna la Constitución. A muchos les sorprendió que en cuanto asumí lo relevé. Lo hice en defensa del gobierno que comenzaba, porque bajo su conducción las Fuerzas Armadas volvían a actuar en terrenos que no les correspondía.

– ¿Y con las leyes de impunidad?

–Pedí tiempo hasta comenzar mi gobierno, que necesitaba fortalecerse. Y cuando asumí respaldamos los juicios que se estaban realizando, como pedían los organismos y el sistema interamericano de derechos humanos, derogamos el decreto que firmó De la Rúa contra las extradiciones solicitadas por el juez Baltasar Garzón y pedimos la ratificación de la Convención Internacional sobre imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad y la nulidad de las dos leyes.

Mucho más que tres

Le hago notar que los tres mayores aciertos que mencionó se produjeron en los primeros meses de su gobierno. Son los más importantes porque sin ellos no hubiera habido institucionalidad, dice, pero limitarlo a tres le parece mezquino. “Son muchos más.” La enumeración que sigue a borbotones incluye los gemelos superávit comercial y fiscal, la renegociación de la deuda externa, el pago al Fondo Monetario Internacional para que deje de condicionar la política económica, la recuperación del trabajo con la creación de cinco millones de puestos nuevos, los 23 aumentos concedidos a los jubilados, la reapertura de las negociaciones paritarias, la fijación mediante sucesivos aumentos del salario mínimo más alto de Latinoamérica, la inclusión en el sistema provisional de un millón y medio de trabajadores pasivos que habían quedado sin ninguna cobertura. “Todo esto va vertebrando un sistema muy diferente al que recibimos y también diferente a lo que pasa ahora. A mí me tocó sacar a la Argentina del infierno. Por eso las contradicciones de esa etapa son diferentes a las contradicciones de este gobierno...

– Después hablamos del gobierno de Cristina...

Pero Kirchner no quiere interrumpir su razonamiento. Dice que las contradicciones son diferentes porque cambió el campo de alianzas. Entonces “había muchos que aún pensando diferente acompañaban porque todos querían salir del infierno, pero ahí todavía no se perfilaba la definición profunda del modelo, y ahora sí”. Cuando le pregunto por los tres mayores errores o carencias de su mandato, su respuesta se adelanta a la pregunta siguiente: las falencias de su gobierno, que reconoce, son los principales méritos del de su esposa. No parece deliberado, pero sumando ambas cosas, no hay más que aciertos. Ese es el estilo que les permitió darle a la caída electoral del 28 de junio la dimensión de un traspié, cosa que exaspera a los opositores que los daban por acabados. Una vez Cristina dijo que eran dos cuerpos con un solo cerebro.

Los medios y los fines

Kirchner no percibió que “la democratización debe ser total, más profunda”, que también era necesario consolidar “un sistema de medios absolutamente democrático y no monopólico”. Tuvo “la ingenuidad de esperar comprensión, para construir una Argentina democrática”. Después de reintegrar al sistema previsional a quienes habían quedado afuera por las privatizaciones que dejaron a tantos sin empleo, entendió que esa respuesta era parcial. También se habían privatizado “los fondos de los trabajadores, mediante las famosas AFJP, que crearon gran parte de la deuda argentina, por el buco que generaron en el presupuesto”. Se suponía que esos fondos servirían para crear un mercado de capitales, que benefició a muy pocos y descapitalizó a los trabajadores. La decisión posterior de recuperar el sistema previsional “la podríamos haber realizado nosotros, pero no lo vimos con claridad”. No parece recitar un libreto, sino buscar respuestas que aún no conoce. “A veces, es necesario ganar en homogeneidad, un proyecto tiene que ir construyendo conciencia en la gente”, tantea. Luego vuelve a terreno más conocido: “A este proyecto político lo atacan mucho más por los aciertos que por los errores”. Esos aciertos, dice, hicieron que se juntaran muchos “sin ideas y sin proyectos, sólo por tratar de revertir lo avanzado”.

“A Cristina le toca enfrentar un núcleo duro cerrado y desestabilizador, que se opone a la política de derechos humanos, más los sectores monopólicos mediáticos, a los que se suma una oposición política que destruyó la Argentina dos veces y no aporta ideas para la construcción a partir del caos que ellos crearon. Por el contrario, siempre tratan de profundizar cualquier contradicción para que todo se agrave. Eso es lo que hoy tenemos enfrente y lo que en la Argentina futura se va a debatir”.

Frente a ese cuadro, afirma que la respuesta de CFK consiste en mejorar la calidad institucional y pone como ejemplos la Ley de Medios Audiovisuales, la recuperación del sistema previsional, la asignación universal a cada hijo, el Fondo del Bicentenario. Kirchner entiende que la Asignación Universal es la medida de política social más importante que se adoptó en medio siglo. “Muchos dicen que ellos la plantearon primero. No vamos a discutirles. Si todos la querían, que la presidente la haya adoptado es un triunfo de todos. ¿No?”. También reivindica el Plan Argentina Trabaja, que mediante las cooperativas se aparta de los planes clientelistas que se dictaron en el inicio del siglo, “inclusive en algún momento de nuestro gobierno”. Es difícil compatibilizar su enfoque con los de la oposición, política, corporativa y mediática, que denuncia un atropello institucional tras otro. “Son los que trabajan para desestabilizar al gobierno. Lo que ocurre es que no nos estamos rindiendo al sistema. Llegamos para transformarlo”, replica.

Conflictos de intereses

La personificación de esa queja es el vicepresidente Julio Cobos. Kirchner pide que se tome conciencia del lastre que debe remontar Cristina, con el único “vicepresidente desestabilizador” que tuvo la democracia desde 1983, que “goza de los privilegios institucionales de un proyecto político al que traicionó y del que se plantea como alternativa”. También señala el machismo de la sociedad, al que atribuye que haya prosperado “el cuento de que yo tomo las decisiones, con el que intentan desgastarla. No la conocen a Cristina, ni a mí”.

El escollo con que chocó el actual gobierno a poco de andar fueron las patronales agropecuarias. Kirchner cree que “se podría haber comunicado mucho mejor” pero defiende la necesidad de las retenciones al comercio exterior de la soja, “tanto por la extensión de sus plantaciones y el nivel de precios como por la distribución del ingreso”. Omite nombres pero opina que “quienes trabajaban con Cristina en el tema no estuvieron a la altura de las circunstancias”. Se remite a una declaración de su esposa: “sin renunciar a las medidas en las que uno cree, desde la presidencia hay que buscar una síntesis, sin odios ni enojos”. Pero lo que se ve es un conflicto ríspido. “Que no nos asuste, muchas veces habrá conflicto de intereses. Ordenar los intereses de la sociedad significa equilibrar cargas que no lo están y eso genera conflictos”. Pero cree posible una síntesis, que no perjudique a nadie y que respete “los intereses de la mayoría de los argentinos”.

El gran examen

Cuando habla de su esposa trasunta una admiración que no se compadece con la imagen tan difundida, que la reduce a mera emanación de su voluntad. Dice que el manejo de la crisis internacional fue “el gran examen que dio Cristina”. Describe la crisis como más profunda que la de los años ’30, con el derrumbe del sistema financiero, el estallido de la burbuja especulativa simbolizada por instituciones como Lehman Brothers, emblemáticas del Consenso de Washington, y el uso del Estado como resguardo cuando todo temblaba. “Los dirigentes europeos y estadounidenses no podían comprender lo que les estaba pasando ni atinaban a aplicar el antídoto correcto, hasta que apelaron al tipo de medidas defensivas que nos criticaban a nosotros”. El razonamiento se cierra en el punto en que comenzó: “¿Se imagina si hubieran estado a cargo quienes gobernaron la Argentina en la década del ’90 o en la crisis de 2001? Hubiéramos tenido política de ajuste, descuento de salarios, descuento de ingresos a las provincias, pactos fiscales a cuenta de la coparticipación”. Y, aunque no lo diga, represión, para imponer ese programa. Agrega que “quienes hoy tanto hablan de coparticipación son los mismos que firmaron todos los pactos fiscales y llamaban a los gobernadores para que las provincias resignaran fondos”.

Reservas y deuda

La alabanza se refiere a las políticas activas para el sector automotor, el campo, la construcción, la inversión pública. Cuenta que en marzo hay 150 escuelas a inaugurar y miles de obras básicas y fundamentales para activar y para generar empleo, que comenzaron en 2008 y 2009. “Por eso la Argentina creció el 0,5 o 0,6 por ciento pero no decayó”.

– ¿En 2009?

– Sí. Decían que se iban a vender 200 mil automóviles, se vendieron 550 mil. La recaudación aumentó en los dos últimos meses del año, y en este enero que comienza, está creciendo a dos dígitos. Se exportó carne por 1935 millones de dólares, cuando decían que iba a ser necesario importar. También ingresaron 670 millones de dólares por exportaciones de lácteos. A pesar de la tremenda crisis internacional, de la sequía, del conflicto, de no haberse liquidado algunas cosechas, los resultados económicos permitieron llegar a 48.240 millones de dólares de reservas.

– Varias fuentes de la oposición dicen que se reinicia el endeudamiento.

– Eso no es serio. Estamos pagando la deuda que contrajeron los gobiernos que se sucedieron desde 1976 hasta 2003. Cuando asumimos, la deuda equivalía a más de una vez y medio el Producto Bruto, ahora apenas pasa del 40 por ciento.

¿Qué es una derrota?

Reformulo su planteo de esta manera: desde 1983 hasta 2003 rigió un pacto de gobernabilidad. Los intereses hegemónicos que emergieron de la dictadura autorizaron la subsistencia de gobiernos electos, siempre que no afectaran sus negocios y que ajustaran sobre las espaldas de los trabajadores. Kirchner rompió este acuerdo en 2003. Pero entonces, ¿cómo se explica que su candidatura haya sido derrotada por nadie el 28 de junio?

– Hubo varios factores. El conflicto por la 125 produjo una confusión en la sociedad, que poco a poco se fue aclarando. Después empezamos a remontar desde muy atrás. Había sectores que de verdad querían que el gobierno se cayera...

– ¿Querían?

– Y siguen queriendo. Dirigentes con nombre y apellido lo han dicho en público.

Cree que parte de la confusión fue que se atribuyera a factores internos la pérdida de poder adquisitivo de sectores medios y medios bajos, que no lo relacionaron con la crisis internacional. También computa la zozobra que provocó la pandemia de gripe A. Pero considera central debatir si su construcción política fue correcta, porque percibe alguna desconexión entre el mensaje a la sociedad “y aquellos que tenían que instrumentarlo, que a veces pensaban más en sus intereses individuales que en los del proyecto nacional. Sin proyecto nacional es imposible que haya un proyecto provincial y menos proyectos municipales. Lo estamos discutiendo, nos autocriticamos”. También incluye en el análisis lo que llama “el cerco mediático para desgastarnos y limarnos”, y los recursos ilimitados de la campaña de quienes resultaron ganadores cuyo gasto “fue astronómico” y del que no debieron rendir cuentas. Aunque dice que “fuimos la primera minoría del país, por más de 6, 7 puntos”, no intenta minimizar el fuerte simbolismo de la derrota en la provincia de Buenos Aires. “Nos ganó la derecha”, señala.

La incidencia del INDEC

Le doy mi opinión sobre la incidencia de la situación del INDEC. El maquillaje de las cifras devaluó toda palabra pública y el enmascaramiento de la inflación dificultó ver ese sufrimiento de los sectores medios-bajos y bajos y demoró una medida como la Asignación Universal, que debería haberse tomado mucho antes.

Kirchner interrumpe, con esa actitud de peleador que tanto irrita como admira:

– Pero se tomó...

Trato de terminar el razonamiento:

– ...y en cambio se prefirieron los acuerdos con sectores oligopólicos, que bajaban dos o tres artículos por unos días, mientras subían todos los demás, y dos o tres semanas después subían también los precios acordados.

No coincide. Por un lado, defiende el cambio de un sistema armado para un esquema neoliberal donde crecían los servicios y desaparecía el resto. También señala que había funcionarios del INDEC cercanos a las consultoras, aunque no quiere generalizar porque la mayoría le parecen decentes. Pero además observa que en el momento de las elecciones la caída de la actividad había hecho que los precios se mantuvieran o cayeran. ¿Y el efecto de la negada inflación anterior sobre la credibilidad oficial?

– Se puede discutir. Pero lo importante es lo que se está haciendo ahora. El gobierno no se ha encerrado como si se sintiera dueño de la verdad absoluta. Se está haciendo un trabajo conjunto con las universidades nacionales, que permitirá crear un sistema que quede fuera de toda duda. La presidente ha elegido ese camino para buscar la solución definitiva.

Aún así, no niega la posible influencia del INDEC en el resultado electoral. “Sería absurdo de mi parte. Nunca hay una sola causa que determine un resultado”. Pero insiste en ponderar los otros elementos que mencionó.

Llamados de atención

Pienso en la depresión y el repliegue de Alfonsín después de la derrota de 1987, en las maniobras de Menem después de la de 1997 para que lo sucediera la inofensiva oposición y no sus feroces compañeros, en la terca negación con que De la Rúa fingía que la derrota de 2001 no lo afectaba porque no había sido candidato. La reacción de Kirchner no se parece a ninguna de ellas. Acepta el resultado en forma autocrítica, pero no lo siente como un drama (la oposición dice que actúa como si no hubiera ocurrido). Se ríe cuando recuerda sus malos resultados en varias elecciones en su provincia, donde después se impuso.

– La política es así. A veces hay derrotas que son llamados de atención, y además de analizar por qué se pierde hay que ver con quién se pierde. Lo más grave es que no perdimos con una fuerza progresista sino con el pasado, con los años ’90. No hay más que ver lo que están haciendo en la Ciudad de Buenos Aires. El Jefe de Gobierno dice que nosotros estamos terminados, y él todavía no empezó. A nosotros nadie nos puede quitar el valor de que hemos sabido gestionar, administrar. Este señor no ha podido mantener una sola decisión, y ha tomado las más agraviantes. Lo grave es que nosotros perdimos con eso y nuestro análisis es que ocurrió por no haber profundizado y corregido las cosas que teníamos que corregir. Por eso se tomaron todas las medidas que se tomaron después del 28 de junio.

Le menciono tres proyectos de reforma que él no aprobó: la fiscal en la que trabajó Felisa Miceli, la de la Ley de Entidades Financieras de Carlos Heller y la de la Carta Orgánica del Banco Central que presentó Mercedes Marcó Del Pont.

– Hubieran sido profundizaciones del modelo y, por ejemplo, hubieran evitado el problema con Redrado.

– Nos quedamos sin Felisa.

– Desde el gobierno se paró esa reforma mucho antes, porque Clarín había publicado una tapa sobre el tema.

Pero seguimos trabajando, dice, sin explicar cómo ni cuándo.

– El tema de la Carta Orgánica del Banco es una asignatura pendiente. La conversamos pero nos quedamos ahí por no alterar el funcionamiento del sistema financiero. Mercedes presentó un buen proyecto, hay que discutirlo, pero el mundo no termina hoy ni mañana, y la presidenta tiene muchas cosas más claras de lo que las tenía yo. Con Heller estamos conversando sobre este tema, nunca fue rechazado.