FIN DE EPOCA: EL HUEVO DE LA SERPIENTE (por Nicolás Roberto Juárez Campos -miembro fundador del GRUPO YATASTO-)

            
1.- “Nada de lo que actualmente sucede tiene la menor importancia”. Pensando en los tiempos electorales de la Salta de hoy, no se puede resistir la tentación de invocar la boutade de Oscar Wilde, formulada cuando agonizaba la época victoriana. Nada de lo que sucede tiene importancia cuando en una sociedad muere una época, una manera de percibirse a si misma, un estilo de vida y de estar en el mundo. El fin de época salteño se parece a una desbandada, a una lenta agonía de casi treinta años con previsible final de tragedia.-
El accionar político de Juan Manuel Urtubey, con aciertos y vicisitudes, aceleró el fin de época en la Provincia. Para evaluar la acción gubernamental que se instrumentó existen varias pistas. Una de las más pertinente es la teoría que desarrolla André Comte- Sponville, filósofo francés especialista en Montaigne, Pascal y Spinoza. Este pensador plantea una línea de acción política basada sobre lo “pésimo” de cada situación social. No se trata de una aplicación moderna del viejo apotegma “cuanto peor, mejor”, sino de plantear una política para combatir lo pésimo de la sociedad.-
Hay algo de revolución copernicana en dejar de perseguir discursivamente la sociedad ideal, para concentrarse en combatir lo pésimo, que sí existe y nos rodea, y es prioritario suprimirlo. En infinidad de oportunidades, la política de “lo mejor” suele no ser más que un ejercicio retórico donde el futuro ideal sirve para legitimar lo pésimo de hoy. Así, la afirmación neoliberal de que “primero hay que agrandar la torta y recién después repartirla” es parte de esa falacia teórica que lleva a una postergación perpetua. La producción y la distribución  no pueden disociarse, porque son dos instancias inseparables de una misma realidad a cambiar. En los países en desarrollo la política debe dirigirse ante todo a la eliminación de lo peor, que es lo que predomina.-
Manifiesta el filósofo francés que el combate de los pésimos, lejos de significar una política minimalista, implica una transformación profunda. Basta con llevar a sus últimas consecuencias el ataque a lo pésimo para chocar contra las estructuras que lo sostienen.
Distingue tres órdenes sociales básicos que se guían cada uno por su propia naturaleza: el moral por el “deber ser” , el jurídico- político por el “poder” y el técnico-económico por la “ganancia”, avanzando desde lo superior a lo inferior. En este esquema, el orden moral es el de los valores sociales, de los principios éticos y de los fines últimos, y determina el campo social de lo político, que es el nivel gobernante de la sociedad. A su vez, la política establece la naturaleza del poder, el régimen de selección y circulación de las élites, las relaciones entre gobernantes y gobernados, así como fija los criterios básicos para la producción y distribución económica.-
Cuando se vulnera este esquema jerárquico suceden catástrofes históricas, apareciendo lo pésimo. Si la política impone sus valores a la moral no existe la libertad individual, ya que podría justificarse la represión; del mismo modo que si el orden económico determina la política se pierde la libertad social, pues sería lógico excluir del consumo a la mayoría de la población, si ciertos “ajustes” macroeconómicos así lo requieren. Por último, si los valores económicos rigen la moral, se deshace la vida en comunidad, porque estaría regida por el egoísmo y la búsqueda de ganancias sin límites.-
2.- En el pensamiento de André Comte-Sponville los límites deben venir del orden superior: el moral acotará el político, con el imperativo de restablecer la totalidad de los derechos humanos, eliminar la corrupción y otros de la misma índole; a su vez, el orden jurídico-político prohibirá ciertos actos al técnico- económico: por ejemplo, que se destruya el medio ambiente o que se excluya del consumo a gran parte de la población. El predominio de lo político sobre la moral fue característica de las dictaduras cívico- militares y la preponderancia de lo económico sobre la moral y lo político es típico de gobiernos neoliberales “democráticos”.-
En Salta, durante el “romerato”, en el plano político, algunos pésimos eran propios y otros provenían del orden económico. Entre los primeros figuran los rasgos de disolución provincial que surgen de la desaparición operativa del Estado y  la dominación economicista, como la corrupción generalizada, basada sobre el rendimiento que se obtenía de los cargos políticos; la falta de solidaridad humana, sustentada sobre el darwinismo social, etc. En el orden económico, los pésimos surgen de la búsqueda de la mayor ganancia en el menor tiempo posible.-
En Diciembre/2007 era indispensable preservar la Provincia misma y a sus habitantes. Eliminar lo “pésimo” ayuda, pero no significa necesariamente alcanzar una sociedad industrializada, sustentable y justa, ni invalida la discusión sobre estilos de desarrollo y modelos alternativos. Al contrario auspicia ese debate y lo jerarquiza.
En ese contexto, la política provincial “contra lo pésimo” representó un camino que identificó los problemas, a la vez que fijó un objetivo a las voluntades que conformaron originalmente el Frente de partidos en octubre/2007. La estrategia gubernamental continúa siendo establecer la jerarquía correcta entre los órdenes sociales y la acción táctica en el ataque a los pésimos. Como afirma el filósofo francés: “¿Política contra lo pésimo? Política del saber, de la voluntad de la acción “.-
3.- En la transición que existe entre una sociedad excluyente que no termina de morir y otra sociedad incluyente que todavía no se configura integralmente, asistimos a los estertores propios de la agonía. Entre las batallas pendientes en la cultura y la política salteña, está la de nombrar los acontecimientos con una lengua crítica y sustentable.-
En Salta decimos “Nueva Derecha” para señalar una serie de posiciones que se caracterizan por oponerse a la política que pretende intervenir sobre la trama social. Esa derecha desprecia la capacidad transformadora de la política, como intervención activa sobre la vida común. A diferencia de las antiguas derechas, la nueva se recubre miméticamente, con consignas de la movilización social.-
Demasiado tiempo vino degradándose en Salta el lenguaje político como para que no surgieran “mesianismos vicarios” que en vez de privilegiar la instancia misma de la política, son el complemento anacrónico de un espontaneísmo soez. Los vaticinios salvadores de esa derecha son destituyentes, vaciando a los hechos de su historicidad. Considera a la pobreza y el hambre como desgracias naturales, desmontando cualquier relación entre universo reflexivo-crítico y política transformadora.-
En Salta uno de los más conspicuos representantes de esa nueva derecha, es el hijo pródigo “Alfredito” Olmedo. Su frase predilecta “no metan la mano en el bolsillo… de papá ” implica que, para él y para los que piensan como él, los actos legítimos del Estado tendientes a la regulación de las rentas extraordinarias serían una ignominiosa expropiación. Trata un bien provincial como la productividad del suelo, como cosa meramente privada. Se vanagloria fundador de un nuevo federalismo sin historia, sin Estado, sin instituciones, sin sujeto social. Eso lo convierte en un enemigo acérrimo de la industrialización y su correlato inmediato: la clase obrera. Sin ambages, se proclama Rey de una monarquía agroconservadora.-
Es un axioma de la política, que a la misma se regresa hasta de la traición, pero nunca desde el “ridículo”. Sin embargo “Alfredito” ha girado el paradigma demostrando que se puede articular política también desde el “ridículo”. En este sentido es un innovador mucho más auténtico que los “progres- menemistas” que pululan en la Provincia, que son una mezcla del progre nacional- popular con el progre liberal libre - mercadista . Cuando “Ali Baba” remataba y saqueaba el patrimonio nacional, decían que era el acceso a la modernización y al primer mundo. Realizan, de este modo, una síntesis perfecta entre liberalismo y fascismo.-
Nadie puede ignorar que el menemismo fue un festival de braguetas desbocadas. El poder sirvió para conseguir sexo y dinero. “Alfredito”, es un heredero de aquella frivolidad y ostentación. De aquellos polvos, estos lodos. Actualmente recorre playas veraniegas, obsequiando “gorritas”, acompañado de infartantes walkirias. Sin embargo, con respecto al matrimonio igualitario demostró carecer de magnanitas, aquello que Martín Heidegger observaba como valioso de la Argentina: “vuestro país, tan abierto y magnánimo”. “Alfredito” tiene derecho a disentir, pero no ser agresivo y procaz, con respecto a los derechos de una minoría, ofendiendo el principio ético de que “nada de lo que es humano, puede resultarnos ajeno”.- Es un campeón de la desmesura y su soberbia de “niño rico” le hacer mirar el cielo cuando relampaguea, porque cree que Dios le está sacando una foto.
Sin embargo, a pesar que el primate freudiano pareciera sufrir de esta grave enfermedad que es la “importancia personal”, el heredero del imperio sojero forma parte sin dudas de las Grandes Corporaciones de los Agronegocios, que, al estar excluidas de las posiciones de poder en la Provincia, pretenden apropiarse “democráticamente” del gobierno, para concentrar la producción en unos pocos recursos rurales, distorsionando definitivamente la estructura económica y la asignación de los factores productivos, impidiendo la configuración de un encadenamiento virtuoso, limitando el mercado interno  y generando una redistribución regresiva del ingreso.-
Alfredito es una especie de referente del llamado Tea Party regional que, de una manera bastante inorgánica, expresa a los sectores más  ultraconservadores y cuyos candidatos consiguieron éxitos importantes en las elecciones de medio término del 28 de junio del 2009, aunque su discurso de confrontación ya no sea tan representativo como durante el conflicto de la Resolución 125 del año 2008. Sus quejas no tienen la misma convicción, porque nadie puede creer ya en un “poderoso dispositivo agroindustrial” victimizado. Solo les queda el arsenal violento de una falsa “guerra gaucha”.-  
Los salteños no ignoran que las grandes explotaciones demandan poco trabajo y consumo locales, y derivan sus ganancias hacia los grandes centros financieros. Poco o nada contribuyen al desarrollo local o regional.-
“Alfredito” es cómplice del neocolonialismo, nuevo diseño colonial global que convoca al progreso por derrame, apropiándose de los bienes comunes más allá de cualquier costo social, económico o ambiental e insiste en proclamar el virtuosismo de un paradigma tecnocientífico dependiente, conducido por las mismas manos que generaron una hipoteca ambiental y social impagable, al transformar la agricultura en negocio y los alimentos en mercancía.
No es solo en este paradigma donde radica la dependencia, sino en la razón imperial que lo determina. Es una falacia pretender pensar en un proceso emancipador sin desprenderse de la matriz epistémica del colonizador. En este contexto analítico incluyo el saqueo provincial de Salta Forestal.-
En la Argentina del siglo XXI es imposible pensar una economía próspera de pleno empleo, limitada solo a la producción primaria, por mayor que sea la agregación de valor y tecnología al complejo agroindustrial. En otros términos, no es viable una economía reducida a ser el “granero” ni la “góndola” del mundo. Si solo contamos con esto, nos sobra la mitad de la población.
La ciencia y la tecnología son el motor del desarrollo de las sociedades modernas y para desplegarlas es indispensable una estructura productiva diversificada y compleja que incluya, desde la producción primaria con alto valor agregado, a las manufacturas que son portadoras de los conocimientos de frontera. No hay neutralidad ni universalidad en los saberes. No se es porque se piensa. Se es desde donde se piensa. Y nosotros debemos pensar desde Suramérica.-
4.- Theodor Adorno afirmaba que después de Auschwitz ya no es posible escribir, porque fue la cultura alemana la que lo produjo o no lo imposibilitó. Surgió de sus entrañas, fue un triunfo de su razón instrumental. Nuestro Auschwitz fue la ESMA y otros centros concentracionarios, horrores que encontraron su razón en el programa económico financiero desindustrializador de Martínez de Hoz, como lo afirmó sagazmente Rodolfo Walsh  en su Carta abierta a la Junta Militar en 1977.
 Los crímenes de la dictadura pueden abordarse desde muchos ángulos, pero su propósito final fue entregar la sociedad argentina a las garras de la economía de mercado. En este país, como en Alemania, se entronizó el horror  y ahora nos resta reflexionar sobre la historia del dolor y sus condiciones de imposibilidad.-
Adorno escribe una frase hegelianamente deslumbrante: “La estupidez de Hitler fue una astucia de la razón. Detrás del fracasado pintor devenido en Fuhrer estaban los grupos económicos transnacionales en busca del “espacio vital”, intentando reingresar al reparto colonial del que habían sido excluidos después del Tratado de  Versalles de 1919.-
Trasladando el análisis adorniano a nuestra Provincia, la “inocente ridiculez” de Alfredito es la “astucia de la razón” de las Grandes Corporaciones de los Agronegocios, integrantes del “rentismo” de la cadena agroindustrial. Este es su auténtico programa político de campaña. Sus declamaciones sobre “la colimba” y “la familia” son parte de la hojarasca  de esta “nueva derecha” salteña, que oculta un programa económico para “poquísimos”, de dependencia y sometimiento, con profundización de la exclusión y la pobreza.-
Si la modernidad europea construyó el capitalismo a partir de la devastación y la explotación del Nuevo Mundo, la actual depredación no tendrá retorno cuando terminemos de ceder el patrimonio y la explotación de nuestros bienes comunes. Desde ese momento sólo quedará hambre y desolación para el futuro.-
Los salteños necesitamos saberes que aseguren el “bien vivir” de las generaciones futuras. El Pueblo que camina sin pausa hacia la Salta industrial con alto nivel tecnológico, inclusiva e integrada al continente suramericano, con miles de obreros, técnicos y científicos que caminen por sus calles, probará nuevamente su sensatez e identificaría a los factores de poder que representará Alfredito en las Elecciones provinciales de Abril/2011 y los daños que pueden llegar a causar.
Se trata de detenerlos no bien se los siente latir. Hoy la serpiente, en su huevo, late y espera. Siguiendo las recomendaciones de André Comte- Sponville: No es un “pésimo” a ignorar.-
Salta, Enero 2011.-
Nicolás R. Juárez Campos.