EL NUEVO ESTATUTO DEL PEON RURAL (por Nicolás Roberto Juárez Campos -miembro fundador del Grupo Yatasto-)

LOS QUE NO QUIEREN VER

1.- La nueva legislación sobre el trabajo agrario otorga un marco jurídico más sólido para los trabajadores. Sobre todo, se trata de una norma de la democracia. El anterior estatuto fue sancionado en 1980 durante la dictadura cívico-militar, llevando las firmas de Rafael Videla y José Alfredo Martínez de Hoz , siendo funcional a los intereses de las patronales rurales y al modelo agroexportador. La ausencia de condiciones de trabajo mínimas permitía que se cometieran  todo tipo de abusos, como los episodios de reducción a la servidumbre y condiciones de empleo infrahumanas detectadas a comienzos del año 2011.-

Los vacíos legales del anterior estatuto limitaban la capacidad de intervención del Estado en una actividad que abarca a un amplio grupo de trabajadores permanentes, migrantes y temporales. En Argentina hay alrededor de 1,3 millón de peones rurales. Son un colectivo importante donde  existen niveles de trabajo no registrado del 62%, cuando la media nacional es 34,3%, y en algunas regiones la precariedad llega al 85% de los asalariados. La mayor obscenidad radica en que una actividad con niveles de rentabilidad tan elevados exhiba esos niveles de injusticia social. Los empleadores agropecuarios tendrán que buscar nuevas formas de organizar la producción, porque la rebaja de condiciones laborales como forma de mejorar su competitividad ya no será posible.-

En referencia al Nuevo Estatuto la jefa de Estado Cristina Fernández puntualizó: “..La ley que regía sobre el trabajo agrario… tenía 147 artículos y solamente 8 se referían a los trabajadores no permanentes, que son las dos terceras partes de la totalidad de los trabajadores… Yo vengo desde una región del país donde los trabajadores pedían un paquete más de velas. Esos hechos, esas injusticias generaron el peronismo… El peronismo siempre viene a reparar la dignidad, a que un trabajador rural tenga conforme a su convenio también los mismos derechos del resto y que sea respetado..”.-

La Presidenta recordó que la única legislación de protección laboral y social de los peones rurales fue impulsada por Juan Domingo Perón en 1944, la cuál permitió que “.. por primera vez nuestros hombres y mujeres del campo pudieran tener derechos…”. Derechos que los gobiernos fraudulentos, neoliberales y militares se ocuparon de neutralizar o eliminar.-

La nuevas normas jerarquizan a los trabajadores rurales, equiparándolos en su mayoría con los derechos generales que tienen quienes se encuentran bajo la órbita de la Ley de Contrato de Trabajo, por lo que constituye un acto de inclusión social. Se fijan 8 horas de trabajo poniendo fin al concepto de jornada laboral de sol a sol, sobresale la baja de la edad jubilatoria- se redujo de 65 a 57 años- con 25 años de aportes, establece que las remuneraciones no podrán ser menores al salario mínimo, prevé el esquema de horas extras, contempla una licencia por maternidad para las trabajadoras rurales- visibilizando a las mujeres en ese ámbito laboral-,se incorpora una licencia por paternidad de 15 días que supera el régimen vigente en la actual ley de contrato de trabajo, se fijan límites a la tarea realizada en turnos nocturnos, se legisla sobre las condiciones de hábitat y vivienda en los establecimientos agropecuarios y la erradicación de la entrega de mercadería como forma de pago.-

El nuevo Estatuto establece derechos individuales, colectivos y condiciones de trabajo. Por ejemplo: se fijan las 44 horas de trabajo semanales, de lunes a sábado, recuperando el descanso semanal. Se disponen normas muy precisas de aspectos vinculados con la alimentación, el traslado y el acceso a la información. Se ordenan derechos colectivos que los trabajadores rurales tenían restringidos: No tenían derecho a huelga y ahora se lo establece claramente. Se reconoce expresamente la negociación colectiva paritaria entre patronales y sindicato. También se creó una Oficina Pública de Empleo, por donde pasará todo contrato de trabajo temporario y será un instrumento central para controlar el empleo no registrado.-

El proyecto votado en ambas Cámaras por amplia mayoría tiene dos ejes fundamentales. Por un lado, la incorporación de los peones rurales al marco jurídico de la Ley de Contrato de Trabajo, y por otro la disolución del Renatre (Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores) y creación de una nueva entidad que lo sustituye, el Renatea (Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios), bajo la órbita del Ministerio de Trabajo.-

El lobo cuidando a los corderos

2.- El Renatre era un ente autárquico de derecho público cuya función principal era fiscalizar la situación de los empleados y patrones agrarios para - entre otras cuestiones- evitar el trabajo en negro. La paradoja era que estaba administrado por las mismas partes que debían ser controladas: su Directorio estaba integrado por cuatro representantes de la Uatre (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores) que conduce Gerónimo “Momo” Venegas y un representante de cada patronal agraria integrante de la Mesa de Enlace: Sociedad Rural, Confederaciones Rurales Argentinas, Coninagro y Federación Agraria. Esto explica los lábiles controles de fiscalización, cuyas consecuencias son los exorbitantes números de informalidad en el sector agrario. El trabajo en negro afecta aproximadamente a 900 mil trabajadores, algunos en condiciones laborales dignas del feudalismo,  según denunció la AFIP.-

El Renatre no cumplió sus cometidos ni incidió en la reducción del trabajo no registrado. Creado en 1999 hacia el final del gobierno menemista con el objetivo de administrar el sistema de prestaciones por desempleo, fiscalizar las condiciones de trabajo y otorgar la Libreta de Trabajador Rural, se financia con un aporte del 1,5% de la remuneración del trabajador que debe pagar el empleador.

Los ingresos anuales que rondan los 340 millones de pesos hasta la nueva ley los administraba el “momo” Venegas, pero como el 66% de los trabajadores son temporarios y la informalidad llega en algunas actividades al 85%, muy pocos trabajadores accedieron al seguro de desempleo.

El Renatre no se elimina, se sustituye por un organismo estatal. El Renatea estará a cargo del Ministerio de Trabajo, y los trabajadores y las patronales agropecuarias tendrán su representación en el Consejo Directivo. Ahora el Estado nacional tendrá un rol más preponderante – garantizando la participación del resto de los actores- atento a que no puede desentenderse frente a situaciones de esclavitud y alta informalidad en el empleo.

El nuevo estatuto se articulará con los objetivos del PEAA (Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial)elaborado por el Gobierno Nacional, ya que los trabajadores rurales deben ser eslabones prioritarios en la soberanía alimentaria.-

No se trata de “tocar la caja” como vociferan algunos palanganas de insolente ignorancia que injurian con ventilador, sino de avanzar con un modelo económico sustentable con Estado presente. La Presidenta insiste con el concepto de IGUALDAD. Para que no sea más un concepto vacío, sino cargado de intensidad y sustantividad, hay que hablar no sólo de igualdad jurídica o reconocimiento de nuevos derechos civiles, sino de incorporar una dimensión clave de la igualdad, como lo es una distribución más equitativa de la riqueza.-

Desde 1955 el sector social más postergado fue el de los trabajadores  rurales. En el corto período del tercer peronismo de 1973/75 no hubo tiempo para devolverle vigencia al avanzado Estatuto del Peón Rural que en 1944 había promulgado el coronel Perón. El trabajo rural, “el peón de campo” era  una preocupación de la generación del ’45, tanto de su conductor político como de los artistas que reflejaron sus condiciones de vida en inolvidables películas como “Las aguas bajan turbias” de Hugo del Carril.-

La dictadura cívico-militar de 1976 cubrió con legalidad perversa las terribles condiciones de trabajo de este sector que nunca tuvo un gremio que intentara – al menos - revertir esta situación. El gremialista “Momo” Venegas fue complaciente y cómplice del profundo sufrimiento social de los trabajadores rurales. No podrá argumentar que desconoce la enorme informalidad que reina en su sector ni las denuncias por trabajo esclavo que existieron en diversos establecimientos agropecuarios. Siempre soslayó hablar de la “situación” de los trabajadores rurales y cada vez que se presentaba en un aniversario de la Sociedad Rural, aplaudía el discurso de Biolcatti y eludía reclamar por la explotación infrahumana de los afiliados a su gremio.-

El “Momo” que apoyo a las corporaciones rurales en el conflicto por la  Resolución 125, volvió a demostrar de qué lado está. Detrás de su indignación por la desaparición del Renatre se esconde la pérdida del control de los fondos que se generan alrededor del ahora modificado ente regulador. Venegas se opone a perder el manejo de los recursos que implica controlar el registro de los peones rurales. Control que le permitió ciertas maniobras, como la delegación de las funciones de fiscalización e inspección del Renatre a una “empresa privada” que respondía a dos socios de Eduardo Duhalde, su padrino político. Se trata de la empresa “Gregard” que también cumplió tareas particulares en el sindicato y su obra social.-

No es casual la coincidencia de posiciones entre este sindicalista y las patronales corporativas, históricamente explotadoras de sus compañeros de gremio. El “momo” está a favor de la privatización de la seguridad social, mientras defiende la administración estatal, el 99,9% de los dirigentes sindicales del país. El “momo” clama que una ley que se aprobó en Diputados 174 a 4 y en el Senado 68 a 1 “…es un atropello a la democracia..” y engaña con el “origen de los fondos”, ya que no son aportes de los trabajadores, sino fondos que aporta la patronal.-

3.- La oposición sigue mirando con anteojeras el drama del pueblo y se niega a comprender que el nuevo estatuto termina con “lo no resuelto”, lo que ha sido postergado infinidad de veces en el “granero del mundo”. Vivimos un tiempo argentino en el que se recuperan, por la voluntad transformadora abierta en mayo de 2003, viejos derechos sociales y laborales y se inventan nuevos que responden a demandas actuales, en el que se afirma con hechos y no con retórica, que estamos abandonando el neoliberalismo y avanzando hacia una distribución más equitativa de la renta.-

Es tarea del gobierno impedir que la sed de riquezas de los codiciosos, siga devorándose la vida de los desheredados de la historia, mientras “el oro verde” continúa abultando las arcas de los explotadores de siempre. Es fundamental la búsqueda de equilibrios entre la lógica del desarrollo con los derechos de quienes con su esfuerzo y su trabajo garantizan la sustentabilidad de la tierra  y la soberanía alimentaria. No puede haber un proyecto nacional, popular y democrático que descuide a los más débiles. El “capitalismo serio” al que se refiere la Presidenta, debe mejorar la vida de los que peor están, consolidando el proyecto de inclusión, mejorando la distribución de la renta en un proceso de agregación de valor y una continua politización de la economía.-

Martín Miguel de Guemes :El primer sindicalista rural

Arturo Jauretche escribió “… en la Argentina hay muchos “tradicionalistas” que propician el monumento al gaucho, pero se oponen al “Estatuto del Peón”. Es que una cosa es el gaucho muerto y otra el gaucho vivo…”.

 El Dr. Luis Güemes le detalló a Don Arturo que su abuelo Martín Miguel de Guemes había implantado un verdadero “Estatuto del Gaucho” para proteger a sus paisanos, cuando amurallaban con sus pechos el frente Norte de nuestra Independencia. “..Y después se preguntan por qué el gaucho apoyó a los caudillos.¡ Que civilización y barbarie….! El caudillo era el sindicato del gaucho.., exultaba el autor de “Zonceras argentinas”.-

Es que nuestro caudillo, siendo Gobernador en abril de 1818 hizo extensivo el “fuero militar” o “fuero de guerra”- que estaba establecido en el Reglamento de 1817 solo a favor de los soldados de la Patria en la Guerra de la Independencia- a las milicias irregulares, los “gauchos”, que no registraban entre los cuadros oficiales de ningún ejército. Además eximió del pago de arriendo a todos los paisanos que participaban directa o indirectamente en la guerra, con sus personas o sus bienes. Esto fue provocando la irritación de la “clase afincada” contra el caudillo y sus gauchos.-

Las Guerras de la Independencia convocaron a la - hasta entonces- pasiva clase inferior y entonces el jefe militar devenido caudillo,  al defender a sus soldados de las exigencias patronales , motiva el surgimiento de una fuerza político- social,  que se opondrá al planeamiento del país según las exigencias de la división internacional del trabajo instrumentada por Inglaterra. Esas condiciones históricas impulsan el nacimiento del “federalismo argentino”.-

Para incorporarse al imperio inglés como “granero del mundo”, fue necesario aniquilar las resistencias de los “pueblos del interior” (asesinar a Guemes y exiliar a Artigas, por ejemplo) y reducir a la plebe- después de Caseros y Pavón- a una situación peor a la que tenía con anterioridad a 1810, en una economía que para el interior significó la ruina de sus actividades productivas. Recién a partir de la crisis de 1929 esos campesinos fueron cada día más obreros, hasta que en el año 1944 Perón los incluye  en una nueva estructura productiva.-

La explotación rural en la Argentina se traduce en la mayor proporción de evasión, de trabajadores en negro, de accidentes de trabajo y de explotación infantil. Algunas empresas agropecuarias , como Satus Ager, esclavizaban a los peones rurales para que además de servir económicamente sirvan en términos políticos, cometiendo una de las violaciones a los derechos humanos más graves.

Además del esfuerzo del Estado, debe existir una condena social a este tipo de prácticas, como un boicot a las empresas que las realizan. La explotación de los trabajadores y la trata de personas deberían tipificarse como delitos penales laborales o modificar el Código Electoral, para sancionar a aquellos candidatos o partidos que implementen estos métodos e impedirles presentarse en elecciones futuras.-

Resulta paradójico que ciertos “laboralistas lugareños” busquen “pelos en la leche” a una ley que beneficia a los trabajadores rurales e pretende terminar con su explotación. Decía también Arturo Jauretche que ciertos intelectuales tienen dos modos de comer: dando las gracias a cada bocado o rezongando, igual que los perros. Estos gruñen que “están con los peones rurales”, con todos los peones del mundo, que apoyan a los pueblos, a todos los pueblos del mundo, pero siempre en abstracto. “Están con la humanidad y eso los libera de la obligación de estar con lo  humano. Más aún, cuando alguno hace una cosa concreta, de esas que ellos ponderan en abstracto, le empiezan a buscar pelos en la leche para decir que no está bien, por esto o lo otro, ya que “el que hizo la casa se ensució con el barro edificando””.-

A estos intelectuales militantes de la buchonería berreta, que prefieren ir por el mundo con la vista clavada en el suelo, porque temen el riesgo de golpearse la frente con una estrella, la  Presidenta y el Gobernador Urtubey les responden al unísono: “ ..Mientras quede un pobre en la Argentina el proyecto nacional y popular no estará completo…”. Los peones rurales, con la nueva legislación recuperarán inclusión y dignidad. Todavía tenemos pobreza en el país, porque la desigualdad fue generada por los enemigos de la Argentina industrial. Es un factor clave para entender porque nuestro país con  una dotación de recursos naturales privilegiada, y amplia posibilidades en todos los campos, tiene tan importantes porcentajes de pobreza. Luchar diariamente por la Igualdad es la “sintonía fina” para promover e instaurar la “ética universal del ser humano”.-
 Salta, 11 de Enero de 2012.






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