TRIUNFO DE URTUBEY: LA CONSTRUCCION DE CERTEZAS (por Nicolás Roberto Juárez Campos -miembro fundador del GRUPO YATASTO-)


“... Los pueblos votan a quien  más se les parece…”. Alejandro Dolina.-
1.- El regreso de la diáspora:
En Octubre del 2007 muchos justicialistas expulsados del Partido, construyeron el “afuera” del PJ, porque el “aparato” era una cáscara vacía sin contenido ideológico nacional. Era un ghetto, donde  una falsa unidad consensuada renegaba de la doctrina justicialista y terminaba subordinándose a las fuerzas del establishment.  Está actitud coexistía con un discurso tradicionalista y aparentemente ortodoxo, que trataba de satisfacer a todos los sectores, pero los intereses de la conducción no eran los de la bases que aportaban a su triunfo electoral. Los “gerentes” que reivindicaban la “economía popular de mercado” del gorila Álvaro Alsogaray, convirtieron al peronismo en un bien mostrenco (pasible de ser poseído por cualquiera).-
Para estos perduélicos menemistas la Patria dejó de ser “algo que nos duele” para convertirse en una frívola confluencia de “amigos”, un espectáculo obsceno sin principios ni expectativas, más bien un fracaso repetido. El liberalismo económico y las “relaciones carnales” aparecían como la pócima mágica que nos convertiría en el Primer Mundo. Contra esta receta simplista y reaccionaria comenzó a expresarse un sector de la dirigencia justicialista, minoritario, pero fuerte como corriente de opinión.-
Los compañeros de la diáspora justicialista, con su militancia y masivo aporte electoral, consolidaron el triunfo de Juan Manuel Urtubey en octubre/2007, derrotando al mismísimo aparato del PJ. Estuvieron al frente del “Frente”, sin institucionalización formal, pero peleando en la contienda electoral, sin retaceos ni mezquindades. Hoy esos compañeros, muchos anónimos, juntos con los jóvenes que se incorporan a la militancia, protagonizarán la  transformación del Partido. El debate de ideas y la memoria histórica restañaran las heridas y las infiltraciones ideológicas, sufridas en los últimos años.-
Con el gran apoyo popular con que logró la reelección el Gobernador Urtubey, llega a su fin el PJ conducido por minorías neoconservadoras. Con la derrota en las urnas del “jucarismo” como proyecto histórico-político-cultural también finiquitó ese peronismo que justificó, aportando su liturgia, a la “miseria planificada” que denunciara Rodolfo Walsh en su carta a la Junta Militar en marzo de 1977. El sociólogo y economista italiano Vilfredo  Pareto sostenía “que cuando una clase dirigente tiene más de zorro que de león, no tarda en desaparecer…”.-
El justicialismo debe recuperar su ideología comunitarista. La comunidad organizada no es solo un sistema social a construir (el peronismo quedó hasta el 2003, como una revolución inconclusa) sino también un sistema de poder. Como sistema social sabe que el pueblo suelto, aislado y  atomizado del liberalismo no existe. Solo el pueblo organizado se transforma en factor concurrente en los aparatos del Estado que le son específicos a cada organización del pueblo.-
Como sistema de poder, sostiene que el poder procede del pueblo que se expresa a través de las organizaciones de la comunidad (Organizaciones libres del pueblo). Ni el poder procede del Estado, ni el pueblo delega su poder en las instituciones del Estado. Para el peronismo el poder se crea no se conquista, como es el caso del liberalismo. Pero el hecho cierto, es que el justicialismo es y ha sido siempre, más allá de los hombres que lo han conducido en sus distintas etapas, una Revolución Nacional y Popular inconclusa.-
Otra cosa son “los peronianos”, los eternos vividores del peronismo, llenos de discursos con frases hechas y con un lenguaje hablado (muerto) y no hablante (creador), como gustaba decir Merleau-Ponty. Tienen un discurso en el que afirman creer pero que jamás llevan a la práctica, adoptan un compromiso que no los compromete. A ellos hace alusión el compañero Urtubey cuando en su discurso del Partido afirma “….Para ser peronista hay que vivir como peronista, hay que trabajar como peronista y tomar como estilo de vida el peronismo, porque cuando más se tiene, menos peronista se es….”. Que los peronianos han usufructuado para provecho propio el peronismo es sabido, reconocido y comentado desde siempre, pero de allí no se puede colegir que el peronismo sea o se agote en estos personajes de pacotilla.-
Al asumir la conducción partidaria, el día 14 de abril de 2011, el compañero Urtubey afirmó que el nuevo PJ es el “partido del gobierno”, aludiendo a que la rectificación de políticas se logrará  incorporando las demandas de los sectores sociales vulnerables a una política de poder, uniendo los reclamos de justicia social y nacionalismo económico con referentes claros en su accionar(“…la única justificación ética de un gobierno peronista es trabajar por los que menos tienen…y nos debe avergonzar que a un peronista se le muera un chico por una causa evitable…”). El fin del jucarismo deja en claro que la solución de los problemas de Salta no pasa por la “astucia” del camuflaje, sino por una transformación de las reglas de juego impuestas desde el programa económico del golpe cívico-militar de 1976, desterrando ideas relativas a una supuesta incapacidad local y revalorizando lo industrial-tecnológico como herramienta de desarrollo económico.-
Einstein planteó en 1940: “...Solamente serán exitosos los pueblos que entiendan cómo generar conocimientos y cómo protegerlos, como buscar jóvenes que tengan capacidad de hacerlo y asegurarse de que se queden en el país.”. Desde la militancia concreta se percibe que el gobernador Urtubey esta instrumentando con acciones y no con declamaciones, el mandato de impulsar un nuevo rumbo provincial. Una Salta industrial, científica y tecnológicamente avanzada y soberana, abre caminos hacia el futuro, un caso emblemático del cambio de época que atraviesa nuestro País.
La gobernabilidad y la continuidad del derrotero elegido en 2007 exigen fortalecer y ampliar la base de sustentación con que cuenta el gobierno provincial. La efectiva incorporación de los más oprimidos pasa por profundizar la redistribución de ingresos, solo así la indiferencia se disolverá en la conciencia común, de que el gobierno es de ellos, más que para ellos. Los miles de salteños que apoyan la gestión del Gobernador, lejos de ser  víctimas del “clientelismo” como agitaba la oposición, perciben la realidad más allá de sus necesidades inmediatas, a veces acuciantes, y entienden que el rumbo elegido sigue nuestras mejores tradiciones de lucha por la independencia y la justicia social.-
2.- Si hay algo que caracteriza al peronismo es el respeto a las mayorías. Las veces que fue derrotado en elecciones libres, no se registro ningún hecho de violencia ni oposición en la derrota. Se reflexionó a cuenta de inventario y los “mariscales de la derrota” lentamente desaparecieron de la arena política. Este acatamiento a la voluntad de las mayorías es la petitio principis de la condición peronista. Por ello en el orden interno del partido existe el adagio que: el que gana conduce y el que pierde acompaña (o se repliega).-
Esta obediencia a la voluntad mayoritaria llevó a politólogos y académicos a afirmar que el peronismo es un “populismo”, pues para él, el pueblo siempre tiene razón. Este es su presupuesto ideológico. El respeto a la mayoría, es para el peronismo y sus dirigentes lo que el filósofo Cornelius Castoriadis denomina “palabras últimas”, porque no podemos explicarlas con otras palabras. Es un concepto del que no podemos hablar más que a partir de él y alrededor de él.-
En Salta las mayorías populares apoyaron a Juan Manuel Urtubey y ahora sí podrá comenzar a gobernar en función de la concordia interior, fin último de la acción política al interior de los Estados soberanos. En Tiempo Argentino (10-4-2011) el Gobernador dijo “soy peruca y 100% práctico”, reconociendo su apoyo de las políticas públicas implementadas por el Gobierno Nacional y su manifiesta incidencia local. Sobre la Asignación Universal por Hijo reconoció que “...elevó el piso actual de los trabajadores, porque ya no aceptan sueldos de hambre y mucho menos en negro…”.  En “Salta hemos abandonado las políticas neoliberales” implementadas en años anteriores, afirmó.-
3.- Luego de las elecciones quedó probada la impotencia de la oposición política local y la cuenta regresiva en que ingresó la alianza conservadora-mediática en su intento de torcer el rumbo del proceso iniciado en diciembre del 2007. La atomización opositora y la ausencia de un liderazgo capaz de articularla, se asienta en la inexistencia de un proyecto que pueda competir de cara a la ciudadanía, tanto en materia económica como en la inclusión de la Provincia en el modelo de país de las grandes mayorías populares. Dicho sin cortapisas: la oposición al modelo productivista nacional y provincial, corre el serio riesgo de desintegrarse ad infinitum.-
Ni el retorno del neoconservadurismo de los noventa, ni el casi extinguido radicalismo, ni el “progresismo” que no termina de romper los lazos con el establishment económico-mediático que, paradójicamente, fuera su verdugo de antaño, pueden constituirse en alternativas al proyecto de crecimiento con inclusión encarnado en la figura de Juan Manuel Urtubey. Menos aun ante la sensación colectiva de que el Gobierno provincial resolvió el pleito entre lo viejo y lo nuevo, dejando atrás nuestras peores desgracias como sociedad. Vamos por más derechos civiles y sociales, nunca menos, ni un paso atrás.-
4.- Las sociedades en las que prevalece la concentración del ingreso y la propiedad y la exclusión de las mayorías, generan dirigentes que tienden a reproducir esas estructuras de atraso que sustentan los privilegios de las minorías, generando un proceso de “reproducción del subdesarrollo” como lo llamaba Celso Furtado. En tales condiciones, los liderazgos tienden a asociarse a los intereses transnacionales que prevalecen en las economías subdesarrolladas y el Estado no introduce incentivos para actividades distintas de las tradicionales y el crecimiento se reduce a la estructura prevaleciente.-
La fortaleza de la cohesión social es un factor determinante de la calidad de los liderazgos. De su comportamiento depende que una sociedad tenga, o no, capacidad de gestionar el progreso técnico como factor fundamental del desarrollo, poniendo en marcha procesos de acumulación de capital, tecnología, capacidades de administrar recursos y de sinergias entre las esferas pública y privada, reteniendo la dirección del proceso en manos propias, dentro del espacio nacional.-
Saliendo de la crisis de principios del siglo XXI la Argentina tomó el buen camino. En Salta, los resultados se reflejan en el repunte de la producción, el empleo y la inclusión, la fortaleza de las finanzas públicas , la reaparición del Estado y las políticas públicas, como protagonistas esenciales del desarrollo provincial.-
Urtubey afianzó un nuevo liderazgo y como conductor de los cambios en curso debe lograr conformar una coalición de voluntades e intereses, vinculados al desarrollo regional y nacional, capaz de sustentar un proceso de transformación y acumulación de largo plazo. Es decir, a través de un Estado popular, transparente, democrático y peronista, como él mismo lo afirmó, capaz de encauzar los comportamientos e iniciativas privadas y el apoyo mayoritario, en un camino de desarrollo con equidad de la economía provincial.-
Estas fueron algunas de sus palabras en el PJ: “…Hay que poner sobre la mesa todos los desafíos y todos los compromisos…Tenemos que sumar a todos a consolidar un gobierno popular, o sea, un gobierno peronista. Durante mucho tiempo habíamos creído que el partido era una cosa y el gobierno otra cosa. Yo quiero que este sea el partido del gobierno, que aquí se formen los cuadros políticos que serán el sustento de la gestión…”.-
Esa decisión del Gobernador-compañero atraviesa los espacios porosos de la economía, la política, lo social, lo moral y fundamentalmente de lo humano. Con todos esos espacios se construye una Provincia con igualdad de condiciones, justa, inclusiva, que aprende a cuidar la vida y, en particular, la vida de “los que menos tienen”. Estas medidas son las que construyen ideología y mística, ofreciendo esperanzas y certezas. Si achicamos el desamparo, es porque se agranda la inclusión social. Y si hay más inclusión es porque hay un gobierno que pone el acento y la voluntad política en lograrlo. Es indispensable un Estado capaz de ejecutar las políticas públicas necesarias y promover la capacidad creativa de la iniciativa privada y los talentos propios.-
La densidad nacional incluye la cohesión social, la existencia de liderazgos impulsores del desarrollo endógeno, la estabilidad institucional y el pensamiento crítico. La fortaleza de la densidad nacional que actualmente tenemos los suramericanos ante la globalización, ha impulsado -entre otros- el  liderazgo de Juan Manuel Urtubey, que en Salta gobierna como peronista.-
Ese peronismo que es desde hace 66 años marco de referencia de la Argentina y de su imagen internacional, ese hecho histórico, nos hace olvidar a veces que no es un componente “natural” del paisaje político de la Argentina, sino el resultado de una larga evolución y lucha del pueblo argentino, la evidencia del fin del proyecto liberal del siglo XIX expresado por la Constitución de 1853, por las élites gobernantes de la generación del 80 y también del paradigma neoliberal del siglo XX. En pocas palabras, el peronismo es una Revolución Nacional y democrática permanente. Una revolución trascendente.-
 Si “Los pueblos votan al que más se le parece”, en Salta lo hicieron por Urtubey porque ahora -como también advirtió el autor de La Venganza será terrible-  “…el poder político está en un lugar y el poder de las corporaciones está en otro…y eso no ocurría en la Argentina,…casi siempre esos poderes coincidían en sus ubicaciones…”.
Salta, 18 de abril de 2011.-

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