JUAN CARLOS ROMERO: UN ANIPERONISTA DEL PRIMER CENTENARIO (por Nicolás Roberto Juárez Campos -miembro fundador del Grupo Yatasto-)

1.- En el diario El Tribuno (18/7/2010), de su propiedad, el senador Juan Carlos Romero expresa que quiere construir un “país en serio” y para ello es prioritario, enfatiza, “terminar con el proyecto chavista”, porque la Argentina esta acorralada en “un modelo improductivo” con un “estatismo ineficiente”. Agrega además que “las metas consisten en atraer la inversión externa” y construir un “modelo económico que combata a la pobreza con trabajo genuino y sin clientelismo” y que el país “vuelva a ser serio ante los ojos del mundo”.

Que Juan Carlos Romero convoque a los argentinos a construir “un país en serio”, es una hipocresía.

2.-Todos sabemos que el ex-gobernador de Salta es un conspicuo menemista, incluso fue el candidato a Vicepresidente de Carlos Menem, el riojano que realizó el proceso de privatizaciones/rifatizaciones más extremo de toda Latinoamérica. El menemismo se atrevió incluso a enajenar el patrimonio energético estratégico del país, entregando las reservas y la explotación del petróleo a compañías extranjeras.

El gobierno del riojano concluyó con un déficit fiscal cercano a los 10.000 millones de dólares, una desocupación del 17%, una de las más altas del continente, una deuda pública que superaba la mitad de lo que producía la Argentina, intereses de la deuda externa que absorbían casi el 25% del presupuesto nacional y cerca de la tercera parte de la población pobre e indigente, además de haber desmontado el sistema ferroviario en un país de llanura y extenso como el nuestro, y de haber retirado al Estado de sus responsabilidades en la salud, la educación y el sistema previsional.

Curiosamente, Juan Carlos Romero, agrega en su reportaje “El desmanejo de los fondos de la ANSES es irritativo. Se utilizan los ahorros del sistema previsional para financiar el gasto publico sin dignificar el deteriorado ingreso de los jubilados”, ocultando que la privatización del sistema previsional fue la principal causa del déficit estatal que desembocó en la crisis del 2001 y sin molestarle que se trasladaran los ahorros de la sociedad a manos privadas para el único beneficio de las AFJP, sus socios, accionistas y altos ejecutivos, que disfrutaron durante una década de suculentos ingresos mientras a los jubilados se les deterioraban sus haberes .

La apertura importadora, que apoyó el senador salteño, reforzada por la sobrevaluación artificial de nuestra moneda y meta principal del “plan de convertibilidad”, causaron la desaparición de áreas importantes de la industria y el incremento de la desocupación, la precarización laboral y el deterioro de los salarios.

3.- El “serio” Juan Carlos Romero, alumno predilecto del Consenso de Washington, que redujo al país a la condición de apéndice del sistema global financiero, aplico a rajatabla la “teoría del derrame”, transformando a casi el 50% de los salteños en pobres e indigentes. Con el triunfo de Juan Manuel Urtubey, el 30 de octubre de 2007, culminó en Salta la era neoliberal profundizada con Menem y De la Rúa, en la cuál funciono un mecanismo de pillaje liderado por grupos financieros transnacionales y un reducido núcleo de empresas extranjeras y nativas, operando con altísimas tasas de ganancias. 

Lo que el senador construyó “seriamente” en la Provincia fue una Economía de Penuria, ensanchando la brecha entre los más y menos favorecidos. La pobreza y el desempleo castigaron especialmente a los jóvenes. La miseria extrema de grandes sectores sociales fue una constante de la política económica instrumentada durante 12 años por el “jucarismo”.

Lo que defiende “en serio” el ex gobernador es la eternización del ajuste, colocando el Estado al servicio exclusivo de “grandes empresas generadoras de empleo y de mercados”, deseando instaurar una economía provincial que funcione a baja intensidad, de tipo colonial, gestionada por usureros.

El ex gobernador sigue apoyando el modelo neoliberal desindustrializador y apuesta a terminar con el intento de redistribución del peronismo. Apuesta al rentismo de una producción reprimarizada y no al desarrollo industrial de la Provincia. El “jucarismo” es uno de los responsables político de la “miseria planificada” en nuestra Región. En síntesis: Juan Carlos Romero continúa representando la política  de Martínez de Hoz/Cavallo.

Tampoco fue seria su forma de elegir, entre gallos y medianoches, los miembros de la Corte de Justicia Provincial durante todos sus mandatos. Sin embargo el Gobernador Urtubey no dudó en establecer un sistema transparente y participativo de integración de la magistratura.

¿Todavía alguien cree “seriamente” que el senador es un dirigente justicialista o representante de un partido nacional y popular?.

En una manifestación de “gorilismo” político intenta descalificar al Gobierno Nacional de “chavista”, ocultando su oposición a la integración de Suramérica. Con su discurso anodino avala la balcanización del continente, demostrando su arcaísmo ideológico antinacional, porque la América al Sur del río Bravo no estaba dividida porque era “subdesarrollada”, sino que estaba “subdesarrollada” a causa de su fragmentación.

4.- No es casual que exprese que las “metas” de su proyecto sean atraer la inversión externa y además se queje de “padecer” un “estatismo ineficiente”. La historia del capitalismo prueba cabalmente, que cierta inversión extranjera ( Fiat, Kraft, Techint, Bajo de la Alumbrera, etc.) sin control soberano del Estado, como ya explicó, entre otros, Raúl Scalabrini Ortiz, son agencias económicas de la riqueza de otros países y no aportes al enriquecimiento del nuestro. Su cínica repugnancia a cuanto huela a soberanía argentina las define. O se las obliga a aceptarla, o imponen la de ellas, que es la de los países donde está su casa matriz.

En efecto, en el 2003 la Argentina comenzó a alejarse del “primitivismo agrario” del Primer Centenario, del modelo agroexportador carente de industrias, sometido al saqueo de los precios y al creciente endeudamiento externo fraudulento, funcional a la dependencia respecto del comercio de productos manufacturados importados. Del propio discurso del ex _ gobernador Juan Carlos Romero surge en forma transparente su oposición a la industrialización que impulsó el Presidente Perón en el período de sustitución de importaciones, porque el peronismo es básicamente industrialista. Los pueblos sin industrias están condenados porque un país soberano debe proveer sus propios productos manufacturados.

El ex gobernador insiste en proponer para Salta y la Argentina una “economía primaria de granja” y lo atinado es propender a la estructuración de un país cuya base sea el mercado interno y no el intercambio de productos primarios por industriales. Un país en “serio” no es una casa de comercio cuya riqueza consiste exclusivamente en el saldo que deja el intercambio con el exterior, cuando precisamente la riqueza de un país se mide por su propia producción y la capacidad de consumirla y al máximo aprovechamiento de sus recursos propios, de manera que las exportaciones y las importaciones representen un mínimo.

5.- Entrevistado por una radio local(6/8/2010) el “serio” afirmó:”.. no participo más del Partido Justicialista porque el Presidente nacional es Kirchner,…. porque si no hay un cambio en el orden nacional, la Provincia no tiene un gran futuro… No voy a trabajar para que luego mi jefe sea Kirchner…. Existe una posibilidad  de un Frente del Peronismo Federal con el PRO de Mauricio Macri…”.  Al día siguiente, en “Estancias de Cafayate”, en un almuerzo con el mismísimo  Macri, manifestó: “…. Es necesario que todos aquellos que nos oponemos al kirchnerismo establezcamos coincidencias para alcanzar el objetivo de que el llamado modelo K sea, a partir del 2011, parte del pasado…”.

Ha finalizado el carnaval veneciano de los jucaristas. Se han caído las máscaras. Juan Carlos Romero es un ícono de una derecha que sueña con esa otra Argentina del Primer Centenario, el de las  vacas y las mieses para unos pocos, ese del Estado de Sitio, del voto restringido y la represión a los reclamos obreros, que siempre le ha temido a las multitudes aluvionales, que ha preferido hablar de “gente” para escamotear la palabra “pueblo” y en el que la invitada de honor fue la Infanta Isabel y Europa era el faro que orientaba el imaginario de una Argentina opulenta.

Hace más de 15 años que Juan Carlos Romero trabaja para que sus “Jefes” sean Luis Bolcati/Héctor Magnetto y sus socios de la oligarquía agropecuaria financiera , representantes de la Argentina Granero del mundo. Salvo algunas honrosas excepciones, los legisladores salteños no pertenecen a la Argentina del Bicentenario, donde los negros eternos de nuestra historia, ninguneados y silenciados por las retóricas del establishment comunicacional, han vuelto a reencontrarse con lo que les pertenece, con el espacio público, haciendo hincapié en la historia profunda del continente mestizo y de un país que aspira a la igualdad y a la distribución más equitativa de las riquezas.

Juan Carlos Romero nunca perteneció a la doctrina y mística del peronismo. El “orden nacional” que pretende restaurar es el agotado modelo conservador agroexportador que fue reemplazado por el sistema popular-estatista-justicialista, pasándose de la economía agraria a la sustitución de importaciones, con hegemonía industrial y mayor justicia social. Duró, con altibajos e intervalos, idas y vueltas, hasta 1976. Allí también asistimos a un cambio: aparece el modelo neoliberal rentístico-financiero, que implosionó en el año 2001. Tanto el modelo agrario o el rentístico-financiero, no tienen ningún futuro porque carecen de mecanismos de acumulación y de distribución.

Juan Carlos Romero no advierte que el modelo que él representa es de una Argentina pretérita, la del Primer Centenario, donde los negros y los gringos eran considerados la ”chusma” aluvional y los dueños de la tierra pertenecían a la “oligarquía con botas olor a bosta”, como la bautizo Sarmiento. No quiere convencerse, igual que Alfredito Olmedo, que por mucha riqueza que haya acumulado, no pertenece al linaje de esa clase social, dueña de abolengo y esencia, hacedora- según Luis Biolcati- de la “Patria”.  Que paradojas tiene la vida, que hoy termina teniendo como Jefes a Luis Biolcati/Héctor Magnetto y a los socios de la Sociedad Rural.

La Salta que “no tiene futuro” es la que Juan Carlos Romero gobernó. Juan Carlos Onetti, que no era precisamente un optimista, escribió en “El astillero” una frase que nos recuerda la Salta que finalizó en Octubre de 2007: “ Cuando la desgracia se entera de que es inútil empieza a secarse, se desprende y cae…”. No dudo, que la alianza que haga con el imputado Mauricio Macri, conformará un aterrador “Frente político-partidario del Subdesarrollo “, en una Argentina que consolida un Modelo de Desarrollo Productivista.

Juan Carlos Romero continúa siendo un personero de la trampa tendida por la economía colonial. Finalmente le aconsejamos lo mismo que Maquiavelo le habría dicho al Príncipe:”…Si sólo puedes defenderte con un fantasma es porque ya eres uno..”.

Salta, 10 de Agosto de 2010.

Nicolás R. Juárez Campos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario